(EFE).- El Jurado popular ha declarado hoy por unanimidad culpable de dos asesinatos al hombre acusado de matar con un cuchillo el pasado verano a un padre y a su hija cuando ambos salían de la playa Salvé de Laredo.

Los nueve miembros del Jurado popular, que desde el pasado lunes han participado en el juicio celebrado en la sección tercera de la Audiencia de Cantabria, han considerado probado que este hombre, de 52 años y natural de Bilbao, apuñaló a estas dos personas, vecinas de Llodio (Álava), sin que tuvieran «ninguna posibilidad de defenderse».

Tras el veredicto, el Ministerio Fiscal ha solicitado dos penas de 20 años por cada uno de los asesinatos e indemnizaciones para la familia por importe de 315.000 euros, mientras que la acusación particular pide las mismas penas de cárcel, pero eleva la indemnización a 500.000 euros.

Por su parte, la defensa ha solicitado dos penas de 15 años, la mínima para un caso de asesinato, y que se indemnice solo a la madre y esposa de las víctimas con 200.000 euros, pero no a los hermanos.

El jurado, que se ha reunido esta mañana para deliberar, ha respondido por unanimidad a todas las preguntas que han sido «objeto del veredicto», considerando a M.I.R. culpable de haber matado tanto al padre como a la hija, en el caso de la joven valiéndose de un «ataque repentino y sorpresivo», que les impidió defenderse y «garantizó el resultado mortal».

Consideran probado que el acusado se acercó a la joven y, con un cuchillo que llevaba consigo de 26 centímetros de largo y 14,5 de hoja, comenzó a acuchillarla de forma reiterada.

Cuando el padre intentó apartarle de ella, el acusado «sabiendo que con su actuación eliminaba toda posibilidad de defensa» por parte del anciano, le apuñaló en la zona del mentón, hombro y cuello.

También han considerado probado, en atención a los informes de los peritos, que en una de las 18 heridas que sufrió la joven el cuchillo penetró en la cavidad torácica y llegó a atravesar los pulmones, lo que le provocó la muerte.

En el caso del padre, el jurado considera probado que una de las cuchilladas le seccionó parcialmente la tráquea y totalmente la vena yugular, falleciendo por esta causa.

Así, el jurado ve probado que tanto el padre como la hija fallecieron a consecuencia de las puñaladas que les asestó el acusado.

Además, han considerado probado, basándose en los informes médicos presentados y en las declaraciones de los testigos, que M.I.R tenía «plenamente conservadas» sus facultades cognitivas (conocimiento del alcance del hecho y capacidad de prever las consecuencias) y volitivas, siendo consciente de sus actos y manteniendo la capacidad de controlar sus impulsos.

Por otra parte, el jurado popular se ha mostrado contrario a que el acusado pueda beneficiarse de la suspensión de la ejecución de las penas privatizas de libertad que le sean impuestas; así como a que se proponga al Gobierno de la nación su indulto total o parcial.

El Ministerio Fiscal ha fundamentado el hecho de que solicite dos penas máximas por asesinato (20 años en cada caso) por la gravedad de que el padre tuviera que presenciar el asesinato de su hija y viceversa y por la «ausencia de remordimiento» en el acusado, que declaró durante el juicio que no se siente moralmente responsable.

Y por considerar que «dada su personalidad» y pese a que el acusado no ha declarado cual fue el motivo de los apuñalamientos, éste debe ser «bastante superficial».

También ha pedido que se le condene a 30 años de alejamiento de los familiares de las víctimas (a un mínimo de 500 metros).

La acusación particular se ha sumado a la petición del Ministerio Fiscal y también ha solicitado que se le condene a 5 años de alejamiento de Laredo.

Finalmente, la defensa ha pedido penas de 15 años, el mínimo legal para un delito de asesinato, considerando «exageradísima» la aplicación de la pena en su extensión máxima. EFE



Dejar respuesta