El Gobierno Vasco ha dado finalizadas las labores de búsqueda de Joaquín Beltrán en el vertedero de Zaldibar sin que se haya podido encontrar el cuerpo de trabajador sepultado en el derrumbe ocurrido en febrero del año pasado, en el que falleció otro compañero, Alberto Sololuze, cuyos restos sí fueron recuperados.

El vicelendakari y consejero de Seguridad, Josu Ekoreka, y la consejera de Desarrollo Económico Medio Ambiente y Sostenibilidad, Arantxa Tapia, ofrecen una rueda de prensa  este viernes en Vitoria para da más detalles de esta decisión.

El Ejecutivo tenía previsto rastrillar este mes de mayo la última «zona caliente» del vertedero de Zaldibar y el propio consejero de Seguridad explicó hace algunos días que aun no se había tomado una decisión sobre qué haber una vez concluida esa fase de la búsqueda.

Finalmente la exploración ha concluido sin éxito y el Gobierno Vasco ha optado por dar por concluidos los trabajos de localización del cuerpo de Joaquín Beltrán quince meses después de que se produjera el derrumbe del vertedero que costó la vida a los dos trabajadores.

Actualización: Incertidumbre en localización y altas temperaturas

La incertidumbre sobre el lugar exacto en el que estaba Joaquín Beltrán cuando se derrumbó el vertedero de Zaldibar (Bizkaia) y las altas temperaturas, superiores a los 70 grados, que podrían haber contribuido a descomponer sus restos, son las causas principales que justifican la finalización de la búsqueda de su cuerpo.

Estos argumentos se recogen en el informe elaborado por el equipo que trabaja en el dispositivo de búsqueda, que lleva el sello del Departamento vasco de Seguridad, y cuyos detalles ha explicado en una comparecencia de prensa el consejero de este área, Josu Erkoreka, junto con la titular de Desarrollo Económico, Competitividad y Medio Ambiente, Arantxa Tapia.

Erkoreka ha explicado que ayer el lehendakari, Iñigo Urkullu, comunicó a la familia la decisión de finalizar los trabajos de búsqueda de Joaquín Beltrán, tras el «esfuerzo ingente» que se ha llevado a cabo para localizar sus restos y estabilizar el terreno desde que catástrofe que sucedió el 6 de febrero de 2020, cuyo coste asciende hasta el momento a 21 millones de euros.

El también vicelehendakari primero ha subrayado que el hecho de que el pasado mes de agosto se encontrase el cadáver del otro trabajador sepultado, Alberto Sololuce, deja claro que la metodología utilizada ha sido «la correcta», pero que por las circunstancias de donde se encontraba cada operario en el momento de la avalancha los resultados han sido diferentes.

El informe recoge que todas las zonas de búsqueda han sido ya cribadas y han quedado «libres de residuos» y que «a pesar de las meticulosidad de la búsqueda» no ha sido posible hallar los restos de Joaquín Beltrán.

Entre las razones para que estas labores no hayan tenido los resultados deseados, se esgrime la incertidumbre sobre la ubicación de este operario en el momento del derrumbe y también que en la zona en la que fue visto por última vez no había estructuras que pudiesen haber protegido su cuerpo, a diferencia del de su compañero, que estaba dentro de una caseta.

En el lugar en el que se cree que podía estar se han constatado durante estos quince meses temperaturas cercanas a los 70 grados, extremo que junto con la presencia de lixiviados, «podrían haber contribuido a la descomposición de los restos», según relata el informe, que concluye que «todos los proceso físicos y químicos» que se han dado en la zona «podrían haber contribuido a la disgregación y a la descomposición del cuerpo».

«Entendemos que de haber existido unos restos con una limitada dispersión y /o con una reducida descomposición, teniendo presente tanto la definición de las zonas como la planificación de la búsqueda y la metodología empleada, Joaquín Beltrán tendría que haber sido localizado, tal y como demuestra el hallazgo de Alberto Sololuze, con la misma metodología», concluye este análisis.

Erkoreka ha subrayado que han trabajado en la zona entre 80 y 120 operarios al día, incluso doblando turnos, y que se han cribado más de 400.000 metros cúbicos de residuos «de manera rigurosa» solo para la búsqueda.

«Decenas de personas han puesto lo mejor de sí mismas para encontrarle. No hemos escatimado esfuerzos ni personas», ha indicado el consejero, quien ha transmitido un mensaje de cercanía y solidaridad a la familia y los allegado del trabajador.

Por su parte, Tapia ha recordado que es el Gobierno Vasco el que se ha ocupado de los trabajos de búsqueda y de estabilización del vertedero de manera subsidiaria y que una vez que terminen será la empresa responsable, Verter Recycling, la que tendrá que asumir el sellado final del vertedero y los costes totales, que por el momento alcanzan los 21 millones de euros.

«Todos los costes económicos deberán ser asumidos por la empresa, pero no es lo que más nos preocupa en estos momentos», ha dejado claro, al tiempo que ha explicado que las labores de estabilización y las dirigidas a minimizar los daños medioambientales se podrían prolongar durante dos o tres meses más, con el fin de garantizar la seguridad de la zona y que no haya más deslizamientos en el lugar.

Erkoreka y Tapia han comparecido antes del inicio del pleno de control que hoy celebra el Parlamento Vasco, donde el lehendakari y los portavoces de los grupos han iniciado sus intervenciones con palabras de recuerdo a los dos operarios fallecidos, a sus familias y a quienes han trabajado en su búsqueda. EFE

2 COMENTARIOS

  1. Como lo van a encontrar, si han cubierto el vertedero con un manto de silencio más gordo que la basura acumulada en diez años. Dado el número y calidad de los impunes, habrá que declarar impunidad de manada, rebaño, grupo como quiera llamarse, questamosenpandemia

  2. Pagará la cabeza de turco que encuentren más a mano y los peces gordos, gente responsable de controlar la adjudicación, etc, etc, saldrá impune. Como si lo viera ¡Qué pena por los trabajadores fallecidos y sus familias! ¡Qué lastima por los vecinos de la zona! Tiene razón Jon. La ley del silencio….. Todo sea que no acaben echando la culpa a los trabajadores del vertedero por no controlar los vertidos que entraban. Total, los muertos ya no pueden defenderse…..

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