Euskadi está logrando que la tercera ola de la pandemia de la covid no alcance los picos de la segunda, pero a la espera de la incidencia que pueda tener la irrupción de la cepa británica, más contagiosa, y que preocupa a las autoridades sanitarias, al igual que la saturación de las ucis.

Después de las Navidades comenzó, como en el resto de las comunidades, a registrarse un aumento de la incidencia acumulada, que en el caso de Euskadi se ha quedado en todo momento por debajo de los 700 casos por 100.000 habitantes.

Pese a este empeoramiento de la situación no se ha llegado a los casi 840 casos que se dieron a mediados de noviembre, mes en el que se mantuvo una alta incidencia hasta que empezaron a dar resultado las medidas adoptadas por el Gobierno Vasco, que endurecían las previstas en el estado de alarma.

El Consejo de Ministros aprobó el segundo estado de alarma el 25 de octubre, con un toque de queda entre las once de la noche y las seis de la mañana, pero el Gobierno dejó a las comunidades la potestad de modificarlo.

En el País Vasco, como en Navarra, La Rioja, Aragón y Asturias, se decreto el cierre perimetral con otras comunidades autónomas durante 15 días y se limitó al máximo la movilidad entre municipios, de forma que los vecinos solo pudieron salir de sus localidades por causas justificadas.

El Ejecutivo de Iñigo Urkullu enseguida endureció el toque de queda del estado de alarma. El 7 de noviembre ya adelantó el inicio de las restricciones de movilidad a las diez de la noche y ese mismo día, a la vista de la mala evolución de la pandemia, se decretó el cierre de la hostelería y la restauración, y se limitaron las actividades socioeconómicas desde las nueve de la noche, entre otras medidas.

DOBLEGAR LA CURVA

En apenas dos semanas Euskadi salió de la zona crítica de contagios a finales de noviembre. Durante la primera quincena de ese mes fueron muchos los días en los que se superó el millar de contagios diarios, con hasta casi 1.600.

Esto tensó la situación en los hospitales con más de 600 enfermos covid ingresados, de los que 146 llegaron a estar críticos en las ucis.

En diciembre la pandemia se estabilizó con cifras de entre los 235 y los 400 casos por 100.00 habitantes.

APERTURA DE LA HOSTELERÍA

Esa mejoría hizo que el Gobierno Vasco decidiera abrir la hostelería el 12 de diciembre, después del puente de la Constitución y la Inmaculada. Por esas fechas, Euskadi se movía con unas tasas de positividad del 6 % y una incidencia acumulada algo superior a 300 casos.

Aunque se acordó la apertura de la hostelería, con la prohibición del consumo en barra, después de más de un mes cerrada, en el País Vasco se mantuvo el confinamiento perimetral. El Gobierno Vasco ha tenido la restricción de la movilidad como uno de sus arietes en la lucha contra la covid.

LAS NAVIDADES

El Ejecutivo vasco vio el peligro de las aglomeraciones de las fechas navideñas y el 22 de diciembre acordó una serie de restricciones añadidas para evitarlas, como el cierre de la hostelería los días 24, 25 y 31 de ese mes y los días 1, 5 y 6 de enero a las seis de la tarde, y el adelanto del toque de queda a las 00.30 horas en Nochebuena y Nochevieja.

Estas medidas y el endurecimiento de los planes de aligeramiento del confinamiento perimetral no evitaron el empeoramiento de la tercera ola.

Enero comenzó en Euskadi con 235 casos por 100.000 habitantes y 20 días después ya se duplicaba.

Al comenzar el año había 323 enfermos hospitalizados y el día 20 un total de 585.

Las reuniones familiares desataron este empeoramiento, que en las últimas semanas se está empezando a controlar aunque la incidencia acumulada se mantiene por encima de los 600 casos. La presión asistencial sigue muy alta, pero contenida. Más de 700 enfermos hospitalizados, con unos 160 de ellos en camas ucis, una cifra muy alta, superior a la de la segunda, pero inferior al máximo de la primera ola de 236 enfermos que hubo en abril del año pasado.

LA CEPA BRITANICA

Las autoridades sanitarias vascas empiezan a ver que la situación, que siguen calificando de grave, muestra cierta estabilización y tendencia a la baja en varios indicadores, pero se muestran expectantes sobre cómo puede afectar la cepa británica, considerada más contagiosa.

Hasta ahora se han detectado unos 200 casos, aunque la consejera de Salud, Gotzone Sagardui, ha reconocido en varias ocasiones que el numero irá en aumento.

Esta es una de las actuales preocupaciones, como el aumento de la incidencia de la covid en los jóvenes hasta 18 años, que alcanzan los 800 casos por 100.000 habitantes en catorce días.

Por ello, se están revisando los protocolos de contención de la pandemia en los centros escolares que hasta el momento no han tenido que cerrar ni el 2 % de las aulas del total del sistema. EFE


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