La semana pasada el alavesismo hervía por las risas de dos profesionales (entre comillas). El enfado era evidente y comprensible: las actitudes de Sergio Herrera, portero de Osasuna, y las declaraciones de Eder Sarabia, técnico del Elche, habían encendido a una afición que veía cómo ponían en duda la salvación del Deportivo Alavés.
En Vitoria ya estamos salvados. Pringados. jajajajajajajaja

¡A joderse los dos! En Vitoria estaremos zen con palomitas y repanchingados. Toda la semana y en el partido del sábado.
Vosotros jodidos toda la semana y en tensión el sábado. Seguramente no vais a segunda, pero el mal rato no os lo va a quitar nadie.
- El enemigo número 1 de la afición del Alavés: Herrera (Osasuna)
- El enemigo número 2 de la afición del Alavés: Sarabia (Elche)
Sin embargo, el fútbol tiene una capacidad maravillosa para ajustar cuentas sin necesidad de levantar la voz. Y esta jornada ha sido un ejemplo perfecto.
El efecto boomerang
Lo que ocurrió con el Atlético de Madrid hace apenas unos días, cuando decidió rotar a todo su once ante rivales directos del Alavés y terminó quedándose fuera de la Champions a las puertas de la final y perdiendo la Copa del Rey.
Ahora ha tenido ahora un efecto boomerang en Osasuna y Elche.
Como decía Valdano, el fútbol siempre trae revancha. Así que cuanto más calles la boca, mejor.
Ambos equipos, que en semanas pasadas parecían mirar por encima del hombro, han acabado peleando por el descenso, llegando a la última jornada con opciones de descender.
Dependen de sí mismos, sí, pero sus rivales no están precisamente de vacaciones: Getafe pelea por Europa y Girona necesita asegurar su permanencia.
Mientras tanto, en Vitoria reina la calma y la tranquilidad. El Alavés hizo los deberes antes de tiempo, sumó los puntos necesarios para la salvación y ahora va a observar el desenlace desde una posición de privilegio, sin hacer cuentas, ni nervios, ni preocupaciones.
La ironía es evidente. El fútbol, a veces, tiene un sentido de la justicia poético. No siempre, pero cuando aparece, se nota.
Moraleja
En el fútbol, como en la vida, quien trabaja en silencio y cumple cuando toca no necesita alzar la voz. Los peleles que hablan antes de tiempo…
¿Verdad Herrera? ¿Verdad Sarabia?
P.D. Por cierto, no olvidamos. Cuando volváis a Mendi (si lo conseguís) os lo recordaremos. Con todo el cariño.











