La situación en la calle de Vitoria se agrava. Los vecinos han presentado ya cinco denuncias ante el Ayuntamiento por el olor a vómito que lleva instalado casi una semana en la zona.
El hedor, según relatan, se concentra en la calle Diputación frente a la inmobiliaria y el Starbucks, donde caminar se ha convertido en una experiencia desagradable.
La primera denuncia ya advertía que “la calle Diputación sigue oliendo a vómito” y pedía expresamente que se limpiara “con desinfectante”, porque “con barrer no hacemos nada” . El Ayuntamiento respondió trasladando el aviso a la empresa de limpieza para que acudiera “si procede” .
Pero los vecinos aseguran que nadie ha pasado.
“Llevamos días pidiendo la limpieza y por aquí no se ha pasado nadie”
En la segunda denuncia, los residentes fueron contundentes: “Llevamos días pidiendo la limpieza y por aquí no se ha pasado nadie a limpiar” . Añadieron que “ningún responsable se pasa ni limpia la zona con agua y producto para la limpieza de la acera” .
El mal olor, describen, “apesta a vómito” y se concentra en puntos muy concretos de la calle .
DENUNCIA 3: “Estamos solo pidiendo que se limpie con agua y desinfectante. Nada más.”
La tercera denuncia, registrada ayer, insiste en lo mismo: “Estamos solamente pidiendo que se limpie con agua y desinfectante o jabón. Nada más” .
Los vecinos preguntan incluso si se ha hecho la desinfección, porque nadie les ha informado de ninguna actuación en la zona .
DENUNCIAS 4 y 5:
Solamente con preguntas de las últimas horas:
- ¿Se ha hecho la desinfección?
¿Se ha presentado alguien de la empresa de limpieza?
Una semana de olor y ninguna solución visible
A pesar de las cinco denuncias, el hedor persiste. Los residentes denuncian que no se ha realizado una limpieza profunda, que es lo que reclaman desde el primer día. La zona es céntrica, transitada y rodeada de comercios, y los vecinos no entienden cómo puede permanecer así durante tantos días.
Petición urgente al Ayuntamiento
La demanda es clara: limpieza con agua y desinfectante, no solo barrido. Los vecinos aseguran que no están pidiendo nada extraordinario, solo condiciones mínimas de salubridad. Mientras tanto, el olor sigue ahí. Y la paciencia, cada vez menos.








