Arbitraba el riojano Miguel Sesma Espinosa. Hoy cortó la racha de buen árbitro con el Alavés. Y termina suspendido en Vitoria.
Comenzó su intervención dejando jugar y sin inmiscuirse en las faltitas que no pitaba. En el minuto 17 el VAR rectificó su concesión de gol al Valencia por fuera de juego.
Y a partir de ahí, cruce de cables. A favor del Valencia. Comenzó a pitar cualquier contacto del Alavés y se olvidó de los visitantes. Incluidos abrazos, literal, abrazos a Boyé o Toni Martínez en las disputas. Ese tipo de arbitraje que termina empujando a un equipo, y no fue el Alavés.
DEBIÓ EXPULSAR A UN VALENCIANISTA
Se comió una expulsión. La del valencianista Guido Rodriguez que hizo una entrada peligrosa en plancha a la altura del tobillo a Tenaglia, con fuerza y velocidad. para haberle lesionado. Fue antes del gol visitante.
Conclusión: lluvia fina, rectificación del VAR y criterio sancionador flexible para el Valencia. Suspenso en toda la regla.
Para rematar permitió de todo tras el gol. Caos en la sustitución de Rioja. Más caos en un triple cambio valencianista, con los jugadores ‘ché’ gozando en pérdidas de tiempo. Y de remate 5 minutos pírricos de añadido, cuando no se jugó nada en los últimos diez minutos.








