Vitoria y 32 ciudades españolas con la polémica publicidad
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La Audiencia de Álava ha confirmado la absolución de los 21 antiabortistas juzgados el pasado mes de noviembre por un delito de coacciones tras haberse concentrado en 2022 para rezar ante la clínica Askabide de Vitoria, que practica interrupciones voluntarias del embarazo.

El tribunal ha rechazado el recurso interpuesto por la acusación particular, al que se adhirió el Ministerio Fiscal, y ha ratificado la resolución dictada por la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Vitoria que concluyó que los acusados debían ser absueltos.

La jueza consideró que el comportamiento de los acusados no puede calificarse de coactivo porque «nunca observaron actitudes violentas contra las potenciales víctimas» y sostuvo también que se puede «descartar completamente la existencia de hostigamiento ni ambiental, ni de ninguna otra naturaleza».

La Audiencia alavesa comparte el criterio de la magistrada de que la conducta probada llevada a cabo por los acusados «no puede considerarse como acoso, ni tiene la entidad suficiente como para crear un acoso ambiental», ha informado el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.

Esta sentencia no es firme y puede ser recurrida en casación ante el Tribunal Supremo.

La Fiscalía defendió durante el juicio que esas concentraciones diarias en grupos de cinco personas como máximo con pequeños carteles y rosarios supusieron un acoso e intimidación a los trabajadores y pacientes de la clínica. Las defensas argumentaron por contra que esos rezos se enmarcaban en el «legítimo derecho a expresar la fe».

Los procesados se enfrentaban a una petición de cárcel de cinco meses por parte de la Fiscalía, con posible sustitución por 100 días de trabajos para la comunidad. La clínica, personada como acusación particular, solicitaba además 20.000 euros de indemnización. Por su parte, las defensas pedían la libre absolución de los acusados.

Las concentraciones que motivaron este proceso judicial tuvieron lugar entre el 28 de septiembre y el 7 de noviembre de 2022 y estaban organizadas por el movimiento ’40 días por la vida’. Habían sido comunicadas a las autoridades competentes y tras varias denuncias de la clínica se ordenó la medida cautelar de celebrarlas a más distancia.

Durante el juicio el gerente de la clínica, Igor Elberdin, relató que los procesados acudían a diario frente al centro médico para rezar, con rosarios, con camisetas y con carteles. Esa «presencia constante» suponía para él una «coacción».

También una trabajadora y una paciente declararon en el juicio haberse sentido «intimidadas» y «señaladas» por estas concentraciones, que fueron pacíficas y sin carteles o proclamas ofensivos, según relataron los ertzainas y agentes de la Policía Local de Vitoria que acudieron al lugar tras ser llamados por los responsables de la clínica.

Por su parte, los 21 acusados recalcaron que en ningún momento habían intimidado a pacientes y trabajadores y aseguraron que se limitaban a rezar en silencio o en voz baja. Señalaron también que no interactuaban con nadie al margen de su grupo, que no increpaban, insultaban o hacían gestos a las mujeres que pasaban por delante de ellos. EFE

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