Euskadi no sabe porqué faltan trabajadores

El Ejecutivo autonómico ha autorizado la disposición de gasto a Lanbide de 565 millones de euros para hacer frente al pago de la Renta de Garantía de Ingreso (RGI), Prestación Complementaria de Vivienda (PCV) e Ingreso Mínimo Vital (IMV) en 2023, cantidad un 20 % superior a 2022 por el aumento de las cuantías de la RGI.

El gasto será mayor porque, aunque la mejoría del empleo se ha traducido en una reducción de los perceptores de RGI, en la práctica el Gobierno Vasco debe dedicar más dinero para cubrir la subida de esta ayuda marcada en la nueva ley que regula esta prestación.

En concreto, la norma establece una subida del 8,5 % a partir de enero y una mejora para determinados colectivos en abril, cuando entre en vigor.

En el caso de la Renta de Garantía de Ingresos, el gasto previsto para este año asciende a 312 millones de euros, 10 más que los empleados en 2022, que se distribuyen de la siguiente manera: para Álava 56,38 millones, para Gipuzkoa 70,77 y para Bizkaia 184,83.

En lo que respecta a la PCV, la previsión total es de 80 millones de euros: 14,51 para Álava, 19,63 para Gipuzkoa, y 45,84 para Bizkaia.

En cuanto al IMV, el Ejecutivo de Vitoria ha dado luz verde a un gasto en 2023 de 173 millones de euros. En 2022 fueron 87,5 millones correspondientes a la mitad de ese ejercicio, ya que hasta el mes de junio Lanbide no se hizo cargo de los pagos. De esos 87,5 millones del año pasado 34,19 correspondieron a Álava, 42,55 a Gipuzkoa y 96,2 a Bizkaia.

El pago de este conjunto de prestaciones es mensual, por lo que se ha autorizado el importe de todo el año para garantizar que el Servicio Vasco de Empleo, Lanbide, órgano encargado de su gestión y pago, disponga ya de los recursos económicos destinados a su financiación. EFE



5 Comentarios

  1. Hoy muchos medios se hacen eco de una noticia según la cual, una mujer de origen marroquí ha sido detenida por la Policía Nacional por fraude en la RGI y ayuda en la vivienda. Decía que vivía con su hijo menor en Eibar, pero en realidad vivía en Niza, y su hijo en Huelva con su padre. En Niza tenia alquilada una vivienda y regentaba un local de ocio, también había solicitado ayudas sociales. En Eibar tenia el piso con las habitaciones subarrendadas y tambien ofrecía empadronamientos fraudulentos, para poder pedir la RGI.
    La RGI es una vergüenza y una estafa para los trabajadores y contribuyentes vascos.

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