Minutos antes de siete de la mañana de ayer domingo, una patrulla solicitó un cepo preventivo para el vehículo de un hombre de 30 años, ya que le observaron signos evidentes de encontrarse bajo la influencia de bebidas alcohólicas e insistía en conducirlo.
Se ha puesto de moda.
Dos horas después, una patrulla de la Ertzaintza alertó a la Policía Local de que se encontraba en la plazuela de la Estación con un conductor ebrio que había circulado unos metros en un vehículo que llevaba un cepo en una de sus ruedas delanteras.
Los agentes comprobaron que se trataba del mismo conductor con el que habían intervenido previamente, por lo que se le realizó la pertinente prueba de alcoholemia donde arrojó un resultado de 0.76-0.80 miligramos de alcohol por litro de aire espirado.
Controles
Durante el fin de semana la Policía Local ha realizado cinco controles preventivos de alcoholemia en la ciudad, en los que cerca de ochenta conductores fueron sometidos a las correspondientes pruebas. Sólo uno de ellos arrojó un resultado positivo, por lo que fue denunciado vía administrativa.
Además, tramitó 52 denuncias y realizó 18 actuaciones de policía judicial.









