Son varias las voces que en estas semanas se han echo eco de un reparto de productos entre las personas más necesitadas dentro de una dieta sana y equilibrada.

Sin embargo, desde Círculos de Silencio –plataforma socio-religiosa que denuncia situaciones injustas que afectan a personas vulnerables de Vitoria y Álava– llevan casi un año advirtiendo de que los alimentos que se distribuyen desde el Banco de Alimentos “no son suficientes en cantidad ni nutritivamente equilibrados para satisfacer las necesidades básicas alimentarias de sus receptores”, señala una nota firmada por la oficina de prensa del Obispado.

Su portavoz, Juncal Durand, recuerda que “hoy por hoy, el Ayuntamiento vuelve a olvidarse de su responsabilidad en la cobertura del derecho universal a una alimentación saludable” y lamenta que “Vitoria vuelva a perder terreno en la defensa del derecho a los alimento para todos”.

“El Banco de Alimentos es la organización que recoge comida de centros logísticos y supermercados y la distribuye a través de organizaciones sociales y caritativas, muchas de la Iglesia, que trabajan con personas necesitadas”.

Durand agradece a todas su labor y esfuerzo, sobretodo durante el confinamiento ya que, “además de evitar el despilfarro de alimentos, ha logrado mitigar también las situaciones de necesidad alimenticia de muchas personas empobrecidas” pero advierte de que “es
insuficiente en el caso de las personas cuyo único recurso alimentario es el Banco de Alimentos”.

La portavoz denuncia que “los lotes de reparto son  muy volátiles, sufriendo alteraciones en función de la demanda y de las provisiones que se tengan en los almacenes del Banco de Alimentos”. Por ello, la ayuda alimentaria que se proporciona es insuficiente en el caso
muchas personas tanto en variedad como en cantidad.

En este sentido, desde Círculos de Silencio comparten su “dolor y preocupación» ya que “a través de este sistema no se pueden cubrir las necesidades alimentarias de muchas personas” pudiéndose llegar incluso a un “problema de salud pública” debido a carencias dietéticas. Igualmente, las personas beneficiarias de esta prestación “pierden su libertad de
elección, viéndose comprometidas a aceptar los alimentos que se les reparten independientemente de sus necesidades y preferencias”.

En diciembre de 2019 representantes de la plataforma Círculos de Silencio se reunieron con el Concejal de Políticas Sociales, Jon Armentia y con la directora de este Departamento, Sara Buesa, para plantearles esta problemática, comprometiéndose estos a proponer nuevas medidas que garantizaran ese acceso a una alimentación sana y equilibrada.

“El Banco de Alimentos es una solución viable como complemento a una alimentación insuficiente pero no puede ser el único recurso de alimentación en el caso de las personas más desfavorecidas” recuerda Durand al mismo tiempo que pide al Ayuntamiento que “explore eficazmente nuevas propuestas”.


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11 Comentarios

  1. Menos pedir al Ayuntamientoy más dar; o menos predicar y más, dar trigo. La iglesia, además de recaudar de la declaración de la renta, de donativos, de herencias, de entradas para visitar lugares religiosos cuyo mantenimiento subvenciona el estado, del cepillo en las celebraciones; además de no pagar impuestos, tiene el santo morro de pedir a las entidades páblicas que repartan dinero entre los pobres. ¿Para qué quiere la riqueza que tiene?¿No hacen voto de pobreza sus miembros? Jesucristo dijo: es más facil que pase un elefante por el ojo de una aguja, que que entre un rico en el Reino de los Cielos. Dad ejemplo, y después pedid. O acaso no les importa, porque su reino ya lo tienen aquí en La Tierra y viven como Diós?

    • Conoces Cáritas, ¿conoces todos los movimientos misioneros dentro y fuera del país, conoces todos los voluntarios que moviliza la Iglesia, los cuidados a gente mayor sin recursos….?, ¿ o solo conoces los titulares sin preocuparte de conocer las cosas en profundidad?

      Ose que si el Ayuntamiento de Madrid reparte Pizzas, le ponemos a parir, pero si lo hace el de Vitoria, chitón!.

  2. Invito a esta señora y a su organización a que se pongan manos a la obra para paliar esas carencias y no esperen a que lo hagan otros.

      • Buenos días Carla.
        Una cosa es ayudar, como hace Cáritas, eso es digno de elogio.
        Otra cosa es criticar y exigir a los demás.
        Lo que la mayoría de los lectores comentamos es que no nos gusta que se critique y exija a los demás. Pareces tener dificultades de comprensión lectora. No deberías dedicarte a insultar a todo el mundo.

  3. ya tiene narices, por no decir otra cosa, que los estómagos agradecidos que llevan viviendo dos mil años de predicar y no dar trigo, vengan a exigir al ayuntamiento. igual si pagarán un 50% de los impuestos q les correspondería pagar llegaría para dar unos menús de calidad y abundantes bajar los impuestos al resto de vitorianos y aún así tener dinero para mantener todo su chiringuito

  4. Totalmente de acuerdo en el hecho de que el Ayuntamiento se implique más y revise o mejore los alimentos. El dinero de todos debe servir para ser solidarios (qué concepto tan gratificante).
    Totalmente de acuerdo que la Santa Madre Iglesia, esa desaparecida durante la toda pandemia y que no ha aportado NADA de esa caridad (qué concepto tan repugnante) que tanto proclama, utilice algo de los 13mil millones que le regalamos todos los años del dinero de todos, para paliar esta situación que denuncian.

    • Otro tertuliano de sofá.
      Si pisaras la calle te enterarías de algo llamado Cáritas y de toda la gente a la que ayuda día a día

      • Y por qué la iglesia tiene que recibir ese dinero de los contribuyentes??. Si resulta que yo soy ateo o pertenezco a otra confesión, por qué mis impuestos tienen ese destino??. No es capaz la iglesia romana de autofinanciarse como otras religiones??.

    • Yo he visto colas para recibir alimentos en las parroquias. En las sedes del Partido Comunista o Podemos o sindicatos varios no había nadie porque ahí no ayudaban a nadie.

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