Las nuevas restricciones fijadas en Euskadi para frenar la pandemia de covid-19 no afectan a los aforos del transporte público, que pueden completarse hasta el máximo, lo que ha generado quejas por aglomeraciones.
No puede haber reuniones de más de 6 personas, pero en el transporte no existe esa limitación.
El Gobierno Vasco no tiene constancia de que se hayan detectado focos de covid-19 en estos servicios públicos ya que, según el consejero de Transportes, Iñaki Arriola, «no se ha identificado» que autobuses, metro o trenes sean «zonas donde se producen contagios». Y usan el concepto «seguro«.
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El uso de las mascarillas, la utilización del geles hidroalcohólicos, la prohibición de ingerir alimentos y la realización de trayectos generalmente cortos son algunos de los argumentos esgrimidos por los operadores para defender la seguridad de unos servicios que, según recalcan, respetan todas las medidas decretadas y, de momento, no reforzarán más en horas punta.
Metro Bilbao asegura que cumple todos los requisitos fijados por el Gobierno Vasco, limita asimismo las salidas de los últimos servicios a medianoche y ofrece un servicio «absolutamente seguro».
EuskoTren, que gestiona el tranvía de Vitoria, coincide en que opera conforme a las directrices de las autoridades sanitarias, confirma que no tiene constancia de que se haya producido ningún foco en sus servicios y recuerda que los estudios llevados a cabo en diversos países apuntan a un riesgo de contagio «muy bajo» en el transporte público.
Fuentes del operador vasco han indicado a Efe que el número de viajeros ha experimentado un «descenso notable» por la pandemia, aunque reconocen que en determinadas franjas horarias existe «mayor afluencia», lo que repercute en «el nivel de calidad percibida» por los viajeros a pesar de que en los trayectos «no se complete la capacidad total de las unidades».
EuskoTren dice que es una cuestión que «le preocupa y le ocupa» y que por ello «monitoriza continuamente la situación en sus diferentes medios de transporte para poder tomar las decisiones que sean necesarias», aunque la «puesta en marcha de medidas correctoras es compleja y está en manos de diversos agentes», entre ellos las autoridades competentes en materia socio-económica y los ciudadanos.
Renfe, que no ha tenido que ajustar los horarios de sus cercanías en Euskadi ya que los servicios nocturnos ya estaban suprimidos, señala que las aglomeraciones de viajeros no son frecuentes en sus líneas salvo algún caso puntual vinculado a una avería u hora punta.
Fuentes de Renfe también han destacado la seguridad que se ofrece en unos trenes que se limpian «exhaustivamente» cada mañana, se desinfectan siempre que llegan a destino y se ventilan por sistemas internos, pero también con la apertura continua de las puertas.
Han aludido asimismo a los mismos estudios internacionales que ponen de relieve la «escasa probabilidad» de contagio de covid-19 en el transporte público en el que, además de las medidas de seguridad, los viajeros suelen recorrer trayectos relativamente cortos y de manera individual, sin hablar, lo que, según destacan, reduce también la cantidad de aerosoles que liberan al aire.
En Gipuzkoa, el servicio de transporte público interurbano en autobús de la Diputación, Lurraldebus, por su parte, sí mantiene por decisión propia una limitación de aforo del 80 % en sus servicios por la pandemia.
En el caso de Álava, las líneas de Álavabus no han precisado establecer ninguna restricción similar ya que sus niveles de ocupación son medios, sin aglomeraciones, salvo excepciones, y su utilización ha descendido además en torno al 15 % desde que entraron en vigor las nuevas medidas del decreto del 26 de octubre.
Pese a que el Gobierno Vasco no limita el aforo en el transporte público, sí insiste en que los usuarios favorecerán que no se produzcan aglomeraciones, respetando las distancias en los accesos y salidas de las unidades, y faculta al personal designado por los operadores a controlar los aforos y determinar «cuándo una unidad está completa atendiendo a criterios de salud y seguridad».
Menor uso. Reticencias
La reducción de movimientos provocada por la pandemia de covid-19 y las reticencias mostradas por algunos viajeros ha provocado por diferentes motivos una caída significativa en el número de usuarios del transporte público y, por tanto, en sus ingresos.
El Gobierno Vasco calcula que el déficit global de explotación del sistema del sistema de transporte público gestionado por las administraciones vascas supere «con creces este año los 300 millones de euros» por el impacto de la pandemia, según advirtió Arriola.









Antes, saliendo una hora antes se llegaba al trabajo, a clase o al médico y te sobraba tiempo para tomar un café o darte una vuelta por la zona.
Ahora, desde que a algún lumbreras se le ocurrió reducir frecuencias y tocarnos las narices, saliendo a la misma hora es fácil que se llegue cabreado y tarde a todos lis sitios.
Conclusión: búscate la vida, coge el coche y acuérdate de…
Por supuesto, mal servicio.
[…] destrucción del sistema de autobuses en Vitoria, que dura ya meses, hace que los vitorianos no confíen en el servicio , ni quieran ir a un escenario de posibles contagios por las aglomeraciones, lo que retrae el […]
Y el tranvía es carísimo para la gente q lo pagamos
(Digo para la gente q lo pagamos pq a los q tienen el bono social les sale tirado de precio)