Testigo: Contó que había matado y descuartizado, pero pensé que vacilaba

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(EFE).- La mujer que mantuvo una relación con el acusado de asesinar y descuartizar a una amiga en Vitoria en 2016 ha asegurado que antes de su detención este contó a «todo el mundo» lo que había hecho y que nadie, incluida ella, le creyó porque todo parecía un «vacile».

Este jueves ha continuado el juicio con jurado por este crimen, que arrancó el martes en la Audiencia Provincial de Álava, con la declaración de varios testigos, entre ellos la mujer que fue pareja del acusado durante once años y el amigo que finalmente llamó a la policía tras grabar con su teléfono cómo estaba la habitación donde el acusado descuartizó a su víctima.

El autor confeso de estos hechos, que tiene diagnosticado un trastorno de personalidad y de dependencia al alcohol, cannabis y medicamentos, relató el miércoles en su declaración que la víctima, Margarita, con la que mantenía una relación de amistad, le «sacó de quicio» durante una discusión en su casa por un microondas y que la mató a golpes con una maza.

Después, por «miedo» y para que no le «pillaran» seccionó su cuerpo en una habitación de su casa y arrojó sus restos al río Zadorra. La Fiscalía pide para él 20 años de cárcel por un delito de asesinato con alevosía y la defensa cinco de internamiento en un centro psiquiátrico por homicidio.

Entre el 15 de junio de 2016, cuando se produjo el asesinato, y la detención del acusado cinco días después, este fue diciendo a su entorno que había matado a Marga, como se han referido a Margarita sus conocidos, e incluso les dio detalles de lo que había hecho después: «me dijo que iba a comprar una sierra porque tenía los huesos duros», ha relatado otra testigo.

«He matado a Marga». «Sí, y yo tengo un yate en Suiza». Fue la conversación que mantuvo el acusado con su pareja, aunque ya no vivían juntos, el fin de semana antes de su detención, tal y como ha explicado ella en la vista. «No le creía. Me pareció que era un vacile todo», ha relatado.

Ha añadido que estuvo en la vivienda tras el crimen, no vio nada pero sí notó que olía mal y aunque lo achacó al «pienso de los pájaros».

Ha descrito que en los últimos meses el acusado «iba cuesta abajo», había incrementado sus consumos de alcohol y drogas, y que le pidió que se pusiera en manos de un profesional.

El jurado ha escuchado también el testimonio de otro amigo del acusado, el que llamó a la policía para informar de lo que podía haber pasado.

Ha relatado que tenía una relación estrecha con él, que solía ir a su casa y que conoció a la víctima pocos días antes del crimen.

Ha explicado que la noche del 17 de junio de 2019 fue a la vivienda de su amigo para ver un partido de fútbol y que aprovechando que este salió un momento decidió entrar en una habitación que en los últimos días había visto cerrada y con un sofá colocado frente a la puerta, como si fuera una estancia «prohibida».

«El olor era insoportable», ha asegurado antes de explicar que no había bombilla por lo que sacó su móvil y grabó un vídeo de menos de minuto utilizando el flash. «Vi restos de sangre y pelo», ha dicho antes de asegurar que se quedó en «shock». Al notar que volvía su amigo, cerró la puerta y se quedó a ver el partido en aparente normalidad.

Ha reconocido que a él no le había confesado el crimen pero empezó a «unir cosas» y, aunque le parecía «increíble» que su amigo pudiera haber hecho algo así, decidió llamar a la Ertzaintza días después.

También ha indicado que en el último mes el acusado consumía trankimazin y que había cambiado «mucho»; pasaba de estar «zombi» a ser «agresivo» . «Le dijimos que dejara esas pastillas», ha sentenciado.

La vista continuará el viernes con más testigos. EFE

Mató y troceó a su amiga porque le «sacó de quicio» por un microondas

(EFE).- El acusado de asesinar y descuartizar a una amiga suya en Vitoria en 2016 ha afirmado que la mató a golpes con una maza porque le «sacó de quicio» durante una discusión por un microondas y que por «miedo» y para que no le «pillaran» seccionó su cuerpo y arrojó sus restos al río Zadorra.


El acusado, que confesó los hechos cuando fue detenido y que está diagnosticado de un trastorno de personalidad y de dependencia al alcohol, cannabis y medicamentos, ha relatado con detalle y de forma aséptica este miércoles lo sucedido en su casa entre el 15 y 20 de junio de 2016 durante su declaración en el juicio con jurado que arrancó el martes en la Audiencia Provincial de Álava.

Ha explicado que comenzó a golpear a Margarita, con la que tenía una relación de amistad desde unos 8 o 10 meses antes del crimen, porque le «sacó de quicio» durante una discusión por un microondas -el acusado decía que se lo había prestado y ella que se lo había dado- y después de que ella le amenazara con que no iba a volver a ver a su perro y a su novia.

Ese último comentario le «enervó» e hizo que se pusiera violento de nuevo y volviera a golpearla desde las piernas hasta la cabeza con una maza, herramienta que se ha exhibido en la sala al jurado y que el acusado ha reconocido, mientras ella estaba echada en una cama.

Tras ver que había muerto, ha añadido que estuvo dos días pensando qué hacer y que finalmente decidió seccionar el cuerpo de su víctima por «miedo», pensando en su madre que es muy mayor, y para que no le «pillaran». Ha descrito que le cortó la cabeza primero para evitar pensar que estaba descuartizando a una persona.

Como no tenía carné de conducir ha indicado que decidió deshacerse del cuerpo llevando sus restos en una maleta caminando hasta el río Zadorra, donde fueron encontrados junto a las herramientas que utilizó para descuartizarla en su casa.

A preguntas de la fiscal, el acusado ha explicado cómo llevó a cabo todo este el proceso y ha habido un momento en el que el presidente de la Sala, el magistrado Jaime Tapia.

El hombre, que tenía 43 años cuando sucedieron los hechos, ha reconocido que él y su víctima, de 60 años, tenían problemas con el alcohol y que ese día había bebido entre 8 y 10 cervezas de alta graduación y fumado unos 12 o 15 porros, así como tomado varios medicamentos.

De hecho ha llegado a afirmar que no era consciente de que estaba golpeando a Margarita con una maza.

También ha relatado que, tras llevar los ocho restos en los que dividió el cuerpo de la mujer al río, comentó durante varios días a gente de su entorno lo que había hecho, que no le creían y que se convirtió en una «broma macabra», en una especie de «vacile».

Ha reconocido que tendría que haber acudido desde el principio a la Ertzaintza y ha indicado que cuando los agentes se personaron en su casa el 20 de junio, confesó y colaboró con ellos.

La Fiscalía pide para él 20 años de cárcel por un delito de asesinato con alevosía, mientras que su defensa considera los hechos un homicidio y reclama 5 años de internamiento en un centro psiquiátrico y que se tengan en cuenta los atenuantes de enfermedad mental, confesión y reparación del daño, ya que intentó suicidarse en prisión para «pedir perdón» un año después del suceso.

Sobre este intento de suicidio en julio de 2017 ha sido interrogado por su letrada y ha incidido en que era su manera de intentar pedir perdón a la víctima, que dejó dos hijos.

El juicio continuará este jueves con los testigos y hay sesiones fijadas hasta el día 20. EFE

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