La empresa alavesa espera beneficios netos en 2023

La empresa Tubos Reunidos va a reanudar el trabajo, tras el nuevo decreto que lo autoriza, para «mantener un mínimo de actividad indispensable», aplicando las instrucciones sanitarias para el personal, han indicado fuentes de la firma alavesa.

La firma siderúrgica paró progresivamente a partir del día 17 la producción tras la declaración del estado de alarma, y pactó un ERTE -expediente de regulación temporal de empleo- con el respaldo del comité de empresa, en sus plantas de Amurrio y Trapagaran (Bizkaia).

Tubacex

Las plantas de Tubacex en Llodio y Amurrio, en las que trabajan unas 600 personas, retomarán este miércoles su actividad de «forma escalonada» y con unos «niveles mínimos» después de que el Gobierno haya actualizado el listado de actividades económicas que pueden desarrollarse durante esta fase del estado de alarma.

El pasado 17 de marzo Tubacex anunció la paralización progresiva de su actividad industrial después del plante de los trabajadores, aunque la retomó una semana más tarde, el día 23, con la adopción de medidas específicas para evitar los contagios por COVID-19 entre sus trabajadores.

Sin embargo, después de que el Gobierno central aprobara este domingo un real decreto que prohibía todas las actividades económicas no esenciales, el fabricante alavés de tubo de acero inoxidable se vio obligado a cerrar sus instalaciones

Las posteriores notas «interpretativa» y aclaratoria» del Ministerio de Industria y del Departamento de Desarrollo Económico del Gobierno Vasco, respectivamente, han llevado a Tubacex a retomar la producción a partir de este miércoles, según ha informado la compañía.

La industria vasca se reinicia al ralentí entre el recelo sindical

 Algunas industrias vascas han reanudado hoy su actividad al ralentí, con dudas sobre cuánto pueden producir tras las nuevas órdenes de los gobiernos central y vasco, y entre el recelo sindical ante la vuelta al trabajo.

El Ministerio de Industria dictó ayer una nota que ha permitido la ligera apertura de la industria vasca, al decidir que podían trabajar empresas exportadoras, con pedidos pendientes o para servicios esenciales, y posteriormente el Ejecutivo vasco precisó qué empresas pueden abrir, aunque a un ritmo de trabajo similar al de un fin de semana o festivo y dando prioridad a «la seguridad y la salud de sus trabajadores».

En la práctica, un resquicio para mantener un mínimo de actividad económica, aunque deja fuera a un sector muy importante como la construcción y obra pública.

Pero las nuevas órdenes han provocado muchas dudas, de manera que el Departamento de Desarrollo Económico del Gobierno Vasco y las patronales han recibido numerosas consultas de empresas que quieren saber si pueden o no continuar con su actividad.

El gerente de la Federación Vizcaína de Empresas del Metal, (FVEM), que agrupa a 850 empresas con 48.000 trabajadores, Adolfo Rey, ha comentado a EFE que hoy está siendo una locura de llamadas de las empresas preguntando si pueden o no producir, aunque sea con la actividad mínima indispensable, «y no podemos darles una respuesta tajante».

Con las dudas, las empresas han reabierto «con mesura», porque es muy costoso volver a poner en marcha las máquinas y hornos.

Según el Gobierno Vasco, casi todas las siderúrgicas le han comunicado su intención de mantenerse abiertas. Entre ellas, grandes empresas como CAF, Tubacex o Tubos Reunidos han reanudado hoy mismo su producción.

Por ejemplo, CAF mantiene cerradas sus plantas de Beasain e Irún, pero desde hoy cuenta con un retén de 44 trabajadores voluntarios, que había pactado días antes con el comité de empresa, para atender unos pedidos urgentes.

Incluso dentro de la misma firma se dan situaciones diferentes: Arcelor está abierto en Etxebarri, dado que allí fabrica hojalata para las latas de alimentación, un servicio esencial, pero tiene cerrada la ACB de Sestao.

Las dos factorías más grandes de Euskadi, Mercedes y Michelin en Vitoria, tienen pactados respectivos Ertes con sus plantillas y están cerradas hasta después de Semana Santa.

Hay otra parte de empresas que ya habían pactado con sus plantillas vacaciones y que igualmente han decidido seguir cerradas hasta después de Semana Santa. «En muchas no tiene sentido abrir hoy para parar este viernes», ha explicado Adolfo Rey.

La misma CAF no prevé incorporar al grueso de sus trabajadores hasta el 20 de abril, igual que otra gran firma, Irizar, parada hasta mediados de mes.

La vuelta a la actividad se ha encontrado además la oposición sindical. Los sindicatos habían apostado por el cierre total, y la reapertura parcial ha provocado sus quejas.

Son dos los recelos principales: el primero, que no se cumplan las medidas de protección sanitaria para los trabajadores que regresen a sus puestos de trabajo, y el segundo, que se aproveche el margen para fabricar como en un festivo para en realidad poner las fábricas a plena producción.

Así, los secretarios generales de ELA y LAB han dirigido una carta al delegado del Gobierno en el País Vasco, Denis Itxaso, en la que piden que se pare la actividad no esencial. Lakuntza y Aranburu ponen de manifiesto que los principales focos de infección en este momento «están en los centros de trabajo».

También la secretaria general de CCOO de Euskadi, Loli García, ha advertido de que denunciará los «abusos» que puedan darse en las empresas en los niveles de actividad permitidos.

Los vaivenes de los últimos días también han dejado marejada política. Hoy mismo, la secretaria general del PSE-EE, Idoia Mendia, ha reprochado a su socio, el PNV, sus críticas al decreto de paralización de la actividad económica y le ha instado a «practicar más el diálogo entre instituciones que el exabrupto a través de los medios de comunicación». EFE

 

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