Tener una buena visibilidad a la hora de conducir es un punto importantísimo en cuanto a la seguridad se refiere. Un parabrisas sucio o en malas condiciones puede provocar que el conductor tarde demasiado en percibir algún peligro en la vía, con el riesgo que ello conlleva. El sistema limpiaparabrisas cumple una función esencial en cuanto a la visibilidad en la carretera.

Imagen tomada de recambioscoches.es

El sistema limpiaparabrisas se activa mediante un interruptor de arranque que acciona un motor eléctrico. Este motor se encarga de accionar unos engranajes de reducción junto con un sistema de varillas que convierten el movimiento de rotación del motor en un movimiento oscilante.

 

Este movimiento oscilante se transmite a los brazos del limpiaparabrisas que están dotados de un largo borde de goma en el extremo que está en contacto con el parabrisas. Este extremo de goma se denomina escobilla.

 

Los brazos del limpiaparabrisas se mueven de un lado al otro provocando que las escobillas, que están en contacto con el parabrisas, retiren el agua y otros elementos de la superficie de vidrio. Estos brazos suelen oscilar entre 50 y 70 veces por minuto. Actualmente la mayoría de modelos de coche disponen de 2 brazos limpiaparabrisas en el parabrisas delantero y uno en la luneta trasera que se denomina limpialuneta.

 

Síntomas que indican que se deben sustituir las escobillas del limpiaparabrisas

 

Debido a su función, las escobillas del limpiaparabrisas se van desgastando con el uso y el tiempo. El clima, la suciedad y la fricción provocan daños y grietas en la goma de las escobillas y hacen que estas no puedan llevar a cabo su función de limpieza de manera óptima. Existen una serie de síntomas que indican que la escobilla del limpiaparabrisas ha llegado al final de su vida útil y debe ser sustituida.

 

  • Las escobillas dejan una especie de velo en el parabrisas al pasar. Esto indica que las gomas se han endurecido y no pueden llevar a cabo su función.
  • Las escobillas hacen ruido y movimientos bruscos. Debido a la

suciedad y al endurecimiento, las escobillas se atascan demasiado y no cumplen su función correctamente.

  • Las escobillas dejan líneas al pasar. Estas líneas indican que la goma se ha agrietado.
  • No limpian suficientemente bien. Si se detecta que el limpiaparabrisas no limpia tan bien como antes, cambiar la escobilla es una solución sencilla y económica.
  • El exterior del cristal queda empañado. Debido al endurecimiento del caucho, el limpiaparabrisas no puede ejercer suficiente presión sobre el cristal y deja una fina capa de humedad sobre el parabrisas.

 


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