La consejera vasca de Justicia, María Jesús San José, ha defendido la gestión de su departamento de las progresiones de grado de los presos de ETA internos en cárceles vascas y ha defendido que «la gran mayoría de ellos quiere mirar hacia el futuro».
Opinión: ¿Cuando dice estas cosas, se acordará del socialista Fernando Buesa asesinado por ETA?
San José ha respondido de este modo en el pleno de control del Parlamento Vasco a una pregunta del parlamentario del PP Santiago López, quien ha vuelto a pedir su dimisión por «retorcer» el reglamento penitenciario y usar el artículo 100.2 «como comodín político para contentar a EH Bildu y mantener a Sánchez en el poder».
El parlamentario popular ha recordado que el juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional ha rechazado la aplicación del régimen de semilibertad que supone este artículo en el caso de varios presos de ETA, entre ellos, el de exjefa de ETA Soledad Iparraguirre, Anboto, y el exintegrante del Comando Donosti Juan Ramón Carasatorre, lo que supuso su vuelta a prisión.
San José ha asegurado que el Gobierno Vasco no ha incumplido la legalidad y que lo que se refleja en los autos es «una discrepancia jurídica».
Ha asegurado que la «gran mayoría» de los presos de ETA está asumiendo su responsabilidad en los delitos cometidos y «quiere mirar hacia adelante, al futuro». «Han asumido la legislación y están completando su recorrido penitenciario», ha indicado.
Por ello, ha considerado que la sociedad vasca «jamás pensó en los peores momentos del azote terrorista» que los miembros de ETA encarcelados «asumirían de forma voluntaria el daño causado».
La consejera ha indicado que no obstante se trata de un proceso complejo en el que las víctimas también son protagonistas y que «no se puede simplificar» hablando de «la existencia de una simple carta» en la que los presos de ETA muestren su arrepentimiento.
«La simplificación puede acabar en una burda caricatura que solo puede ofender a las víctimas», ha advertido.










Vendidos. Han olvidado a todos los asesinados, incluidos sus propios compañeros, para asegurarse el apoyo de los compañeros de los propios asesinos. Asco infinito.