El alcalde de Vitoria ha salido en las últimas horas un rato a pasear y la ha armado. No es novedad. Siempre hemos dicho que cuanto menos haga, menos estropea.
Si se queda en casa y no sale a trabajar… falla menos, porque es como si tuviera una carta astral donde todo lo que toca, lo rompe.
Es el fenómeno denominado «tokojode». Y existe. En Vitoria-Gasteiz.
Pensábamos que solo era algún cuñado suelto fuera de la capital alavesa. Pero no. Lo tenemos aquí.
Anoche pleiteó en público con un ciudadano a cuenta de la mala conservación de las zonas verdes en la ciudad. Dijo que era normal. Y, claro, le volaron críticas por todos los lados. ¡Cómo va a ser normal que los jardines de la ciudad den pena!.
Hoy se ha superado. Ha ido a Bilbao a contarles nuestras miserias, que si no invertimos, que no tenemos un duro, que… En vez de ser orgulloso.
Y además con momento reflexión política: Podemos es igual a Unidad Alavesa.
Podemos, cabreado le ha dado cera, y en EH Bildu encantados por si alguien se lo cree y trasladan votos desde la organización de Iglesias a la izquierda abertzale.
Hacer declaraciones para que sumen los demás partidos, en vez del propio, tiene mérito. Solo lo hace Urtaran.
Vaya semanita: 1 millón perdido en un plan de empleo, tres denuncias por filtración de datos personales, caos de tráfico… Y lo de hoy.
Lo dicho, tápate.








Y lo malo es que es feliz dando la nota