El exdirector del yacimiento romano de Iruña-Veleia Eliseo Gil recurrirá la sentencia que le condena a dos años y medio de cárcel y a pagar 12.490 euros a la Diputación de Álava al considerar que el fallo reconoce expresamente que no se ha acreditado que fuera el autor de los grafitos o inscripciones en las piezas.

La titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Vitoria lo ha considerado culpable de un delito continuado de falsedad documental en concurso con una falta continuada contra el patrimonio histórico-cultural, por el que lo condena a un año, y de un delito continuado de estafa en concurso con otro de falsedad en documento privado, penado con 1 año y 3 meses de prisión, por haber «manipulado», él mismo o «por medio de terceras personas», grafitos calificados en su día de históricos porque adelantaban varios siglos la aparición del euskera.

Su defensa ha adelantado este jueves que recurrirá la sentencia que considera basada en «indicios muy poco trabajados y sin peso jurídico para determinar una condena penal».

Sobre la condena por estafa, el abogado de Gil entiende que en el fallo se afirma que Gil convino o se puso de acuerdo con Rubén Cerdán, el otro condenado, para hacer unos informes a sabiendas que no se iban a hacer las analíticas o las pruebas científicas con el objetivo de lograr una subvención de 12.000 euros de la Diputación, pero la jueza «omite» que fue la propia institución foral la que «presentó a Cerdán como profesional especialista en este tipo de análisis» y quien lo aconsejó a los arqueólogos.

Además, considera «absurdo» que por 12.000 euros pusiera en riesgo el convenio que la empresa de Gil tenía suscrito con Euskotren por valor de 3,7 millones de euros.

Por último, la defensa de Gil sostiene que la sentencia omite que no había móvil ni motivo alguno para que cometiera estos delitos y reconoce que hubiera resultado «difícil» pensar en una sentencia absolutoria después de «once años sometido a la pena de banquillo». EFE

INFORMACION MIERCOLES:Pena de cárcel para Eliseo Gil por falsedad documental y estafa

EFE.- El exdirector del yacimiento romano de Iruña-Veleia Eliseo Gil ha sido condenado a dos años y medio cárcel y a pagar 12.490 euros a la Diputación de Álava por haber «manipulado» él mismo o «por medio de terceras personas» grafitos calificados en su día de históricos porque adelantaban varios siglos la aparición del euskera.

La titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Vitoria lo considera culpable de un delito continuado de falsedad documental en concurso con una falta continuada contra el patrimonio histórico-cultural, por el que lo condena a un año, y de un delito continuado de estafa en concurso con otro de falsedad en documento privado, penado con 1 año y 3 meses de prisión.

La jueza también condena al supuesto físico nuclear Rubén Cerdán a un año y tres meses de cárcel por un delito continuado de estafa en concurso con otro de falsedad documental, y al pago de 12.490 euros a la Diputación. A ambos se les aplica la atenuante muy calificada de dilaciones indebidas ya que el proceso judicial comenzó hace once años, en 2009.

En la sentencia se considera probado que Gil «realizó incisiones para dotar de diversas inscripciones en 36 piezas arqueológicas tardo-romanas auténticas de cerámica» con «la intención de dotar a los hallazgos de yacimiento de un pretendido valor histórico-cultural-religioso que no tenían».

La jueza destaca que los grafitos supuestamente excepcionales fueron descubiertos «de forma exclusiva en el proceso de lavado» de las piezas. En ese momento aparecieron «inscripciones con escritura y epigrafía con distintas temáticas: motivos cristianos, frases y nombres en latín, supuestos jeroglíficos egipcios o palabras en euskera, sobre la superficie de algunas de las piezas de cerámica, ladrillo, vidrio y hueso de época romana».

Sin embargo, ninguna de estas inscripciones «habían sido vistas en el momento de su hallazgo en la excavación, esto es ‘in situ'», recalca el fallo, que atribuye la autoría de esas inscripciones al exdirector del yacimiento, bien directamente o por terceras personas.

Además de manipular las piezas, que se dañaron «de forma irreversible», Gil «se concertó» con Cerdán «a sabiendas de la falsedad» de las inscripciones para hacer «algún informe que pudiera corroborar la apariencia de autenticidad de los grafitos que presentaban las piezas». Para ello, «convinieron» que los informes «versaran sobre la continuidad de la pátina superficial por tasa de cationes de las piezas arqueológicas».

Cerdán elaboró tres informes «que no contaban con el respaldo de análisis espectroscópicos alguno». En ellos sostenía que no había razones para creer que las piezas catalogadas como excepcionales por Gil habían sido manipuladas a pesar de ser «conocedor de que los estudios, interpretaciones y las conclusiones que hacía constar en sus informes no podían ser ciertos».

Tanto Gil como Cerdán «eran conocedores de la falta de veracidad» de los informes, pero «con la finalidad de obtener un beneficio económico de carácter ilícito» decidieron girar las facturas correspondientes a la Diputación. El coste de los dos primeros rondó los 6.000 euros en cada caso, mientras que el pago del tercero no fue solicitado a la Diputación.

Durante el juicio se hizo una valoración económica de las piezas dañadas «genérica» -no la hizo un «perito experto» (se habló de 600 euros por pieza manipulada y otros 600 por los daños)- por lo que no se ha concretado el perjuicio económico sufrido por la Diputación, más allá de las citadas facturas.

Finalmente la sentencia otorga un valor «mínimo de 2 euros» a cada una de las 36 piezas dañadas y condena a Gil a pagar 72 euros por ellas a la Diputación.

En el juicio sobre la falsificación de grafitos en el yacimiento alavés también fue condenado en el inicio del juicio Óscar Escribano, otro colaborador de Gil, que aceptó un año de cárcel tras reconocer que había hecho con un punzón una inscripción en una pieza a modo de «broma» lo que dañó «de forma irreversible esta pieza tardo-romana», lamenta la jueza en el fallo. EFE



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