Antes del partido, Mendizorroza ya era un hervidero de camisetas rojillas. Aficionados de Osasuna por todas partes: en los bares, paseando, buscando sombra, conversación… y, para sorpresa de algunos, pudimos comprobar que estaban entrando en la parroquia de la Sagrada Familia de Vitoria, junto al parque del Prado.
La escena llamó la atención: unos dentro, otros saliendo, algunos mirando el interior con curiosidad y otros quizá buscando un ratito de paz antes del derbi. Cada cual con su motivo: hacer tiempo, ver el templo… o quién sabe, quizá rezar por su equipo.
Si fue por rezar, debió ser una visita exprés, porque el resultado no acompañó: 5-2 y vuelta a casa con menos alegría de la esperada.
Eso sí, la estampa dejó una imagen simpática y muy de fútbol: la afición rojilla mezclando bares, paseos y parroquia en la previa del derbi, demostrando que en Vitoria siempre hay un rincón para matar el tiempo… aunque no siempre llegue el milagro deportivo.









