El diputado general de Álava, Ramiro González, ha anunciado la puesta en marcha de una ‘Oficina de Defensa Arancelaria’ para hacer frente a las amenazas económicas del presidente Trump.

González y parte de su equipo de gobierno han mantenido un encuentro con la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Álava y SEA Empresas Alavesas para la coordinación de una respuesta conjunta a la amenaza arancelaria de Estados Unidos.

La primera medida va a ser la puesta en marcha de manera inmediata de una Oficina de Defensa Arancelaria en la propia Cámara de Álava.

«Será un espacio abierto a que cualquier empresa alavesa pueda asesorase en esta materia y pueda conocer a qué medidas puede acceder para hacer frente al impacto del muro arancelario americano», ha informado Ramiro González.

Además se está preparando un paquete de medidas, a definir con las empresas, instituciones y agentes socioeconómicos del territorio, que haga frente al impacto real de los aranceles.

En el año 2024 las empresas alavesas exportaron 9.150 millones, de los cuales el 43 % tuvo como destino Alemania, Francia o Italia, y apenas 370 millones tuvieron como destino Estados Unidos, es decir, un 4 %. De hecho, desde Álava se exporta más a China: 430 millones de euros.

Según el análisis de la Diputación, Cámara de Alava y SEA, en el sector de automoción, el más importante del territorio, el impacto sería más moderado de lo que inicialmente podía preverse, ya que apenas el 1,8 % de las exportaciones totales de este sector tienen como destino Estados Unidos.

De los 540 millones de exportaciones de partes de vehículos fabricados en Álava, ni siquiera 10 millones recalan en Estados Unidos.

En cambio, la fabricación de tubos (con empresas como Tubacex y Tubos reunidos) sería uno de los sectores industriales que más se vería afectado por los aranceles. De hecho, el 35 % del valor total de las exportaciones alavesas a Estados Unidos lo representan los tubos.

Respecto al vino, en 2024, se exportaron 214 millones de euros vinculados a la producción de vino, de los cuales 31 millones se vendieron al mercado estadounidense, el 12 % del total, con un impacto que será más notable en las grandes bodegas.

También hay que contar con el impacto en la producción de cápsulas para vinos, sector (con empresas como Ramondín) que exportó casi 24 millones a Estados Unidos el pasado año, de manera que prácticamente el 40 % de las exportaciones totales fueron a este país.

En el sector dedicado a la fabricación de componentes y materiales mecánicos y eléctricos se venden 55 millones de euros con destino americano, un 7 % del total que venden fuera.

Por último, la aeronáutica y la fabricación de vidrio tienen un porcentaje bajo de exportación a EEUU.

«Estaremos alerta para medir la afección real que los aranceles van a tener sobre estas actividades. Nuestra ambición es clara: minimizar el impacto de estas medidas, que esperamos no lleguen finalmente a producirse, pero vamos a estar preparados y con medidas inmediatas si, finalmente, la amenaza arancelaria llega a Europa», ha concluido. EFE

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