El jugador del Athletic Club Alex Berenguer sufrió ayer lunes un asalto a su vivienda por parte de tres individuos «armados y encapuchados» cuando el futbolista y su esposa se encontraban en el interior de la casa.
Según informa ‘El Correo’, fue a última hora de la tarde cuando Berenguer se dio cuenta de que varias personas habían accedido al jardín de su vivienda unifamiliar y procedió a cerrar una puerta de cristal que da al exterior para impedirles la entrada.
Los asaltantes, no obstante, trataron de forzar la puerta con una barra de hierro y llegaron incluso «a apuntar con el cañón de un arma» al futbolista, que logró activar los sistemas de alarma y avisar a la Ertzaintza. La información aclara que ni Berenguer ni su esposa resultaron heridos en el asalto.
Al no conseguir su objetivo los asaltantes huyeron de la vivienda en un vehículo de alta gama, presuntamente robado, que fue detectado poco después en Vitoria. EFE
Según El Correo intentaron un asalto en un chalé de Uleta. Y con su coche dejaron atrás a una patrulla de la Ertzaintza en Nanclares. También repostaron en una gasolinera alavesa donde se fueron sin pagar.









Alex, suerte habéis tenido. No os han hecho daño físico ni a ti ni a tu esposa, no han llegado a robaros, solo os destrozaron una puerta al querer entrar en vuestra vivienda y eso lo atenderá el seguro, ahora bien, el susto os lo coméis los dos.
Pero imagina que os defendéis físicamente y termináis, simplemente, dándole , suavecitas, a alguno de los asaltantes, los que hubieseis quedado jodidos ante la Justicia de que padecemos hubieseis sido vosotros. En este país, hoy día, los delincuentes tienen más derechos que el resto de los ciudadanos.
Hoy, si intentan entrar a robar en nuestra vivienda, lo mejor es abrir la puerta a los chorizos, invitarles a que pasen, sacarles un café con pastas y despedirles cortés y amablemente cuando se marchen y… dar gracias a Dios.
En esto y en muchas cosas más, vamos de mal en peor y no es cuestión de cambiar zurdos por diestros, estos amamantados todos son iguales y solo van a lo suyo, sus bolsillos. A ver cuando nos damos cuenta ya.