El valor del trabajo doméstico en Euskadi se situó en 2023 en 26.856 euros, lo que equivaldría al 28,8 % del Producto Interior Bruto (PIB) vasco de ese año, más de un punto por encima del anterior dato.
El Instituto Vasco de Estadística-Eustat ha hecho públicos este martes los datos de su encuesta quinquenal sobre la producción doméstica no remunerada. Los anteriores datos hacen referencia a 2018, ejercicio en el que esta actividad equivalió al 27,4 % del PIB.
Por territorios, el reparto del valor del trabajo doméstico no remunerado se corresponde con el volumen poblacional, ya que Bizkaia concentra el 55,2 % del total, seguida de Gipuzkoa (30,3 %) y Álava (14,5 %).
HOMBRES ALAVESES EN COLA
En Gipuzkoa es algo más elevado el porcentaje de hombres que realizan el trabajo doméstico, el 43,2 %; en Bizkaia es del 42,4 % y en Álava del 41,6 %.
Entre las principales actividades analizadas en esta encuesta se encuentran proporcionar alojamiento, el cuidado y la educación, la preparación de la comida, tareas relacionadas con la ropa y las actividades extraordinarias como reparaciones y mantenimiento en el hogar.
Pese al incremento de algo más de un punto de lo que representaría en el PIB, la evolución de los últimos treinta años presenta un descenso generalizado y un comportamiento cíclico, con transferencia de recursos desde la economía de mercado hacia el trabajo doméstico no remunerado en tiempos de crisis mientras que en periodos expansivos de la economía se tiene a externalizar parte de esas actividades.
En 1993 el peso del trabajo doméstico no remunerado alcanzó el 45,5 % del PIB. Desde entonces la participación en la economía vasca ha ido disminuyendo de forma continua, excepto en 2013, en plena crisis económico financiera, cuando alcanzó el 32,4 %.
En 2023 la distribución por funciones del trabajo doméstico refleja las mismas prioridades que en 2018, aunque con algunas diferencias, ya que el epígrafe de alojamiento mantuvo su peso en torno al 29,6 %, al igual que hace cinco años, mientras que otras funciones ganaron relevancia, como proporcionar comida, hasta el 43,4 % (tres puntos más).
Por el contrario los cuidados y la educación descendieron hasta casi el 19 %, 3,5 puntos menos que en 2018.
En el desempeño del trabajo doméstico no remunerado persiste una brecha de género, ya que el 63,5 % está realizado por mujeres (67,2 % en 2018). A pesar de esto, la implicación de los hombres ha aumentado 15,8 puntos porcentuales en los últimos 30 años.
Esta mayor implicación de los hombres no ha sido igual en todas las tareas. Entre las funciones donde su participación es más destacada y, además, ha crecido se encuentran proporcionar alojamiento, con un 42,5 % de participación de los hombres en 2023 (4,5 puntos porcentuales más que en 2018), y proporcionar comida, que alcanza el 37,4 %, lo que supone un incremento de 6,5 puntos.
Sin embargo, los cuidados y la educación siguen recayendo principalmente en las mujeres, que asumen el 69,3 % de esta labor, cuatro puntos porcentuales más que en 2018.
EFE




Yo vivo solo, realizo el 100% de mis trabajos domésticos (además trabajo fuera para poder pagar mis gastos y los impuestos). Pero hay muchos vascos, sobre todo nuevos vascos que delegan todo el trabajo doméstico en las mujeres (tendencia al alta). El porcentaje que dedican hombres y mujeres, y demás géneros al trabajo doméstico suele ser inversamente proporcional al tiempo que dedican a trabajar fuera para llevar dinero a casa (este si cuenta para el PIB).
Es absurdo y totalmente subjetivo valorar en términos monetarios algo que no genera intercambio de dinero alguno. ¿Se valora igual el trabajo doméstico de un domicilio impoluto que el de uno sucio?