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La «revolución de la longevidad» y el logro de una «vida plena» guía las políticas para personas mayores que el Gobierno Vasco va a desarrollar hasta 2024, que incluyen proyectos para atender y acompañar a la gran diversidad de perfiles que conforman este colectivo en el que conviven ciudadanos muy activos con otros con distintos grados de dependencia.

La consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Justicia, Beatriz Artolazabal, ha presentado este viernes en Vitoria la III Estrategia Vasca con las Personas Mayores 2021-2024, elaborada con la colaboración de Euskadiko Adinekoen Batzordea (comisión de mayores de Euskadi), cuyo portavoz, Félix Elkorobide, ha ensalzado su labor para mejorar la calidad de vida de los más mayores y poder participar en todas las políticas que tengan que ver con ellos.

Artolazabal por su parte ha explicado que se trata de la estrategia «más ambiciosa y más completa» hasta la fecha y que nace de la necesidad de generar un nuevo modelo para atender el proceso de envejecimiento desde el protagonismo activo de estas personas.

De hecho, pone en el centro la «revolución de la longevidad» como una de las transformaciones más importantes que ha de afrontar el País Vasco, al igual que el resto de regiones. Con este término se definen los nuevos perfiles de personas mayores, cada vez con gente más activa, pero sin olvidar a la población dependiente que precisa de cuidados.

«Hasta hace poco las revoluciones eran cosa de la juventud, ya no», ha considerado Artolazabal, quien ha detallado que la estrategia se rige por los principios de «igualdad, diversidad, equidad, autorrealización y solidaridad entre generaciones».

La consejera ha recordado que el 80 % de los ciudadanos con más de 65 años en Euskadi son autónomos en su vida diaria y ha explicado que lo que se busca es abarcar la atención y el acompañamiento a «la gran diversidad de personas mayores que hay: desde las más jóvenes a las más mayores; desde las más activas a las que necesitan cuidados».

La previsión es que para 2060 el peso de la población octogenaria en Euskadi se duplique y suponga el 15,6 % del total, porcentaje que era del 7,1 % en 2020, año en el que el 22,5 % de los vascos superaban los 65 años.

La estrategia tiene en cuenta también la predominancia de la población mayor femenina y la mayor formación universitaria de este colectivo, ya que en 10 años la tasa de universitarios que superan los 65 años ha pasado del 4,6 % al 26,6 %.

Además, se fija también en aspectos como los nuevos modelos de convivencia o en los ingresos económicos, que en el caso del 32 % son superiores a los 1.800 euros mensuales.

La estrategia despliega cinco lineas de intervención que se materializarán en una decena de proyectos y que pasan por fomentar la ciudadanía activa, facilitar las transiciones y el desarrollo de proyectos de vida, apoyar la anticipación, prevención y fomento de la autonomía; promover una política de cuidados sociales y la transición a un nuevo modelo de cuidados de larga duración, y generar conocimiento desde la investigación y la innovación.

«Queremos personas empoderadas, comprometidas, atendidas, activas y con proyectos de vida potentes», ha demandado la consejera, quien se ha dirigido a los mayores presentes en el acto para decirles que «el futuro optimista, activo, comprometido y empoderado será el vuestro». EFE

2 COMENTARIOS

  1. La mejor estrategia sería tener unas pensiones dignas con las que poder pagar dicha asistencia. Pero vamos a lo contrario. Las pensiones cada vez más bajas y las residencias impagables.

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