Editorial Norte Exprés: La Diputación Foral de Álava termina el año con la misma sensación que deja un menú caro sin postre: algo falta, algo no cuadra, algo no llega. Y la deriva comenzó en septiembre. Sigue sin recuperarse. ¿La peor de la historia? ¡El diputado general de Álava está agotado!
Como esos ciclistas que pedalean con furia en una bici estática: sudan, posan, sonríen… pero siguen exactamente en el mismo sitio. Y claro, la ciudadanía sentencia al jefe, Ramiro González, como el peor del año.
¿Quién es el mejor diputado general de la historia en Álava?
- Fernando Buesa 1987-1991 (26%, 27 Votos)
- Emilio Guevara 1979-1983 (21%, 22 Votos)
- Ramón Rabanera 1999-2007 (19%, 20 Votos)
- Félix Ormazabal 1995-1999 (8%, 8 Votos)
- Juan Mª Ollora 1983-1987 (7%, 7 Votos)
- Xabier Aguirre 2007-2011 (7%, 7 Votos)
- Ramiro González Vicente 2015- (6%, 6 Votos)
- Javier de Andrés 2011-2015 (4%, 4 Votos)
- Alberto Ansola 1991-1995 (3%, 3 Votos)
Votantes totales: 104
Relación histórica de Diputados desde 1979
PROBLEMAS (desde verano):
- Sin soluciones claras a nuestros mayores
- Récord de impuestos, sin récord de calidad de gestión
- Claudicación en la aprobación presupuestaria
- Situaciones grotescas (iva del 12.000%, inversiones de billones…)
- Pagos fuera de plazo legal
- Sueldos récord en España que no se justifican
- Plantones a sus planes industriales
- Lentitud en materia de vivienda
- Contrataciones sistemáticas a empresas fuera de Álava
- Sin agilizar la creación de empresas
- Deuda de más de 500 millones
- Sin protocolo de emergencias
- Veto a periodistas
- Traición a autónomos
- Sin agilidad ante desnudos de menores en Bernedo
- Exceso de ego y soberbia
- …………. ¿TIENES MÁS?
Porque 2025 ha sido el año de los anuncios. De los “estamos trabajando en ello”. De los “se está estudiando”. De los “próximamente”. Un año entero convertido en un eterno prólogo. Y mientras tanto, los problemas de verdad —los que no salen en las fotos— siguen ahí, sin resolver y sin prisa por resolverse.
Porque si algo ha demostrado Diputación este año es una habilidad admirable para confundir actividad con eficacia.
Álava necesita menos solemnidad y más acción. La provincia no puede vivir eternamente en modo borrador.
2026 no admite excusas. No admite retrasos. No admite otro año de “ya veremos”.
Diputación tiene la oportunidad —y la obligación— de espabilar. De pasar del PowerPoint al asfalto, del anuncio al hecho, del titular amable al trabajo incómodo. De demostrar que la institución sirve para algo más que para gestionar el calendario ceremonial.
Álava no necesita un nuevo plan. Necesita un nuevo ritmo.
Y ese ritmo empieza cuando Diputación deje de mirar el año que ha terminado… y empiece, de verdad, a trabajar en el que empieza.
Y quizá, solo quizá, sea el año en el que Diputación decida despertar del letargo administrativo, dejar de mirar el calendario ceremonial y empezar a mirar a la gente.
CONCLUSIÓN:
Al ritmo que va, la Diputación Foral de Álava corre el riesgo de firmar su propio récord: convertirse en la peor de la historia, no por falta de recursos, sino por falta de pulso. Porque una institución que confunde gestión con ceremonia, que responde a los problemas con estudios eternos y que convierte cada decisión en un trámite interminable, no está gobernando: está dejando pasar el tiempo. Y Álava ya no puede permitirse otro año de excusas, fotos y promesas huecas. 2026 no exige mejoras: exige un cambio de actitud. Y rápido.

















Con Ana del Val, Urtaran …¿ que puede salir mal?