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La Diócesis de Vitoria sigue ampliando su tejido social y por ello, las personas cuidadoras y trabajadoras de hogar contarán con una asociación sin ánimo de lucro que defenderá sus derechos y promocionará su labor como trabajo decente en nuestra sociedad.

ACTHA, siglas que responden a Asociación de Cuidadoras y Trabajadoras de Hogar de Álava, vio la luz en una asamblea celebrada el pasado sábado 12 y tendrá su sede en Eulogio Serdán 13 bajo, en el barrio de la Coronación.

Los fines que persigue esta nueva entidad son los de reivindicar esos derechos y deberes que conlleva el trabajo de hogar para mejorar así las condiciones laborales de sus profesionales y dar a conocer las diferentes realidades de estas personas, en su inmensa mayoría mujeres, que trabajan en este sector.

Además esta asociación quiere ser un espacio de participación y trabajo en red de manera interna y también con otras entidades públicas y privadas. La capacitación, para que aumenten las posibilidades de promoción laboral, y el asesoramiento legal y humano que les guié en sus derechos y deberes, serán otros de los pilares sobre los que pondrá el acento.

ACTHA es consciente de la situación actual por la que muchas de estas trabajadores
están pasando y que frenan sus derechos como personas en su dimensión profesional.

Desde la Pastoral Obrera de la Diócesis de Vitoria, que lleva años trabajando junto a
estas personas, se hace un llamamiento abierto a todas aquellas cuidadoras y trabajadoras de hogar para que participen y aúnen esfuerzos bajo una sola voz y defiendan enérgicamente su trabajo y los derechos que ello le otorgan.

La realidad del sector es mayoritariamente femenino y con baja cualificación profesional. Muchas mujeres son migrantes y las jornadas en muchas ocasiones son muy largas y a veces en condiciones de abuso en las relaciones laborales puesto que se dan en el ámbito doméstico privado y sin dar de alta en la seguridad social, algo que preocupa mucho a la Diócesis.

Ante la imposibilidad de contratar una empresa por los altos costes que suponen, muchas familias encomiendan esa tarea a estas personas, las cuales en ocasiones carecen de contrato legal, de prolongadas jornadas laborales, bajos ingresos y de falta de prestaciones sanitarias o por desempleo. En los casos en los que las personas carecen de una situación administrativa regularizada, como sucede con muchas mujeres migrantes, complica aún más sus condiciones.

Para ACTHA, las personas cuidadoras y trabajadoras de hogar tienen un gran valor por las situaciones a las que se enfrentan en muchas ocasiones, demostrando, entre otras cualidades, generosidad, capacidad de adaptación en circunstancias adversas y vitalidad. Y esto debe ser gratificado, como toda profesión, con unos derechos laborales que garanticen
su trabajo decente en el ámbito doméstico.


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1 Comentario

  1. Un conocido contrató hace tiempo una empleaddehogar ecuatoriana con recomendación de unas monjitas que la tenían «acogida». Contrato con todas las de la ley, a medias por hacer un «favor» (papeles, derechos por aquí y por allá, etc) y por cumplir «laley». A los seis meses la empleada dijo que estaba embarazada. Es de imaginar la cara que se le puso a mi conocido. La de las monjitas me imagino que de satisfacción por la buenaobra que habían hecho y la de la empleada de satisfacción porque le salió bien la jugada.

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