La Iglesia de Vitoria ha aprobado un protocolo para evitar que se produzcan abusos sexuales a menores, con un numeroso listado de actuaciones como la firma voluntaria de las personas que actuarán con menores de un documento de rechazo personal a todo tipo de maltrato o abuso, sea físico, psicológico o sexual.
Las muestras de afecto, con mesura
Cita cuestiones concretas como que las muestras físicas de afecto han de hacerse con «mesura y respeto» y nunca han de parecer ni ser desproporcionadas, que se deberá respetar la voluntad del menor si este las rechaza.
Poco tiempo a solas y con la puerta abierta
Se deberá evitar quedarse a solas mucho tiempo con un menor, por ejemplo, en una sacristía de la iglesia, y «nunca con la puerta cerrada».
Juegos o bromas
Recuerda la prohibición absoluta de juegos, bromas o castigos que puedan tener connotación sexual. «evitando cualquier tipo de conductas que impliquen o sugieran desnudarse o besarse».
Enamorarse del sacerdote
Hace mención a casos como los sentimientos de afecto o enamoramiento hacia sacerdotes, catequistas, profesores o monitores y explica que, a menudo, responden a la consideración del adulto como «ídolo«.
La persona adulta ha de ser consciente siempre de su propia responsabilidad, si se evidencian estas situaciones, y bajo ninguna circunstancia debe responder o «insinuarse positivamente a ese tipo de afecto».
Ni secretos, ni regalos
Prohíbe taxativamente pedir a un menor de edad que guarde un secreto o darle regalos discriminando al resto de un grupo.
Ni fotos sin permiso paterno
O fotografiar o grabarle sin el consentimiento previo y por escrito de los padres o tutores.
Distancia en duchas
Se exige el mantenimiento de una distancia «adecuada» con los menores que se estén cambiando de ropa o duchándose.
En la presentación del documento, la directora de la oficina de la diócesis encargada de esta materia, Laura García, ha dicho que este protocolo quiere promover una «protección integral» del menor, para ser una «iglesia segura y confiable».
«Peligros» que hay que evitar
Pretende ayudar a que todo el personal tenga claro cuáles son los peligros que hay que evitar, las responsabilidades, los roles, los canales de comunicación y las actuaciones que se deben realizar en el caso de la detección de un caso de abusos.
El amplio documento recoge un compromiso de la diócesis a prevenir cualquier forma de violencia física o mental, abuso, negligencia, abandono o explotación que pueda ocurrir, tanto en las relaciones interpersonales, como en las estructuras o lugares de recreo de la Iglesia.
También se compromete a iniciar procesos penales por cualquier abuso contra menores cometidos en la diócesis por personas que, de conformidad con el Código de Derecho Canónico, estén sometidas a su jurisdicción.
A que si una persona es condenada por haber abusado de un menor sea removida de sus deberes y se le procure un apoyo adecuado para su rehabilitación psicológica y espiritual, con el objetivo de su reintegración social
Así como a «hacer todo lo posible para rehabilitar la buena reputación de los acusados injustamente».
Explica cómo actuar ante la «revelación» de un caso de abusos, sin preguntar como si se tratara de un interrogatorio», y sin, en un primer momento, pedir detalles de lo ocurrido ni cuestionar el relato del menor.
Recuerda la obligación de poner los hechos en conocimiento del Ministerio Fiscal y de la autoridad eclesiástica.
Además, todos los sacerdotes y laicos firmarán voluntariamente un documento de responsabilidad personal en el que manifestarán su rechazo personal a todo tipo de maltrato o abuso, sea físico, psicológico o sexual.
También se comprometen a que si comenten algún acto de este tipo participarán en actividades en materia de protección de menores.
JORNADA DE BUENAS PRÁCTICAS
El Obispado de Vitoria ha organizado este jueves una jornada sobre buenas prácticas para la prevención de abusos en la Iglesia en la que, entre otras cosas, se ha presentado este documento, que es una actualización de un protocolo anterior, y se ha repasado el Plan de Reparación Integral a Víctimas de Abusos Sexuales, conocido como Priva.
Este documento, que fue aprobado por la Conferencia Episcopal Española y la Conferencia Española de Religiosos el año pasado, es una hoja de ruta que ofrece reparación a víctimas de abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia, específicamente para aquellos casos que ya han prescrito civil o canónicamente.
En el mismo se plasma la conveniencia de elaborar «protocolos donde haya actividad con menores» y de cometer procesos de formación entre las personas que los atienden para poder detectar y denunciar intentos o actos de abusos.
El ‘Protocolo Diocesano de Protección, Prevención y Actuación frente a abusos sexuales a menores’ que se ha presentado este jueves ha sido fruto de más de un año de consultas, reuniones y borradores y busca garantizar que todo espacio eclesial en la diócesis sea un lugar seguro y que toda persona, religiosa o laica, se forme en temas de prevención. EFE









