La escritora euskaldun Karmele Jaio (Vitoria, 1970) explora la construcción y transmisión de la masculinidad y de los roles de género en la sociedad vasca en su última novela editada en castellano, «La casa del padre» (Destino), y ha opinado que «los hombres tienen un recorrido importante pendiente» para asumir la igualdad entre ambos géneros.

Jaio reflexiona sobre las cuestiones de género, enfocadas principalmente desde el punto de vista masculino, a través de los protagonistas principales de su novela, un escritor que lleva años bloqueado ante la página en blanco, su mujer, escritora como él que renunció a su vocación literaria para criar a sus hijas y cuidar de sus padres, y la hermana del primero, la rebelde de la familia, lesbiana y activista durante el conflicto vasco.

La trama, que en ocasiones adopta la forma de un «thriller», comienza a desarrollarse cuando el protagonista masculino tiene que volver a la casa familiar a cuidar al padre ya mayor que ha quedado sólo por el ingreso hospitalario de su esposa y empieza a replantearse el ejemplo de masculinidad que le transmitió su progenitor.

La autora ha señalado, en un encuentro con los medios en Bilbao antes de que mañana salga su obra a la venta, que «una de las razones para escribir esta novela es que sentía cierta curiosidad por entrar en la mente de un hombre en este momento tan cambiante para las relaciones entre hombres y mujeres, y por ver cómo viven este momento».

Jaio ha precisado que, aunque en la obra se hace referencia a la violencia sexual y física que sufren las mujeres, no se centra tanto en esta cuestión como «en cómo viven los hombres estos episodios, qué pasa por sus cabezas cuando ocurren; si se sienten aludidos o no».

«Por eso -ha agregado-, en el personaje principal de la novela (Ismael) aparecen sentimientos contradictorios de miedo por lo que les pueda pasar a sus hijas, por un lado, y de culpa, por otro».

En la obra el protagonista masculino, explica la autora vasca creadora de otras dos novelas (una de las cuales «Las manos de mi madre» (2008) cosechó gran éxito y fue traducida a varios idiomas), varios relatos y un libro de poesía, «no entiende de donde viene ese sentimiento de culpa y empieza a preguntarse por qué siente esa culpa como hombre por lo que ocurre».

Ha reconocido que es una obra que le ha costado escribir, que ofrece al lector más preguntas que respuestas y en cuya elaboración ha ido «con bastante precaución, que no miedo, porque es un tema muy resbaladizo en el que es muy fácil caer en generalidades, hacer una caricatura».

Ha admitido también que entrar en la mente del personaje masculino le ha costado más que meterse en la piel de los femeninos pero ha precisado que ha hecho un esfuerzo en mostrar las contradicciones en que incurren todos ellos «para hacerlos más creíbles».

Karmele Jaio ha explicado que la situación de violencia terrorista sufrida durante casi 50 años en el País Vasco y España aparece en el libro, aunque de forma tangencial, porque «ha sido el decorado de nuestra vida y los tres personajes principales también reflexionan sobre cómo les ha condicionado la situación política y se preguntan si su vida hubiese sido diferente si no hubiese existido ese conflicto, porque todo lo que ocurre a nuestro alrededor influye en nuestra vida íntima».

Cuestionada sobre el papel que juegan los hombres en el actual momento de explosión de reivindicaciones feministas, la escritora vitoriana ha opinado que «muchos hombres están haciendo la reflexión sobre el papel que ocupan en el mundo y el rol que juegan» pero ha considerado que «tienen un recorrido importante pendiente, sobre todo de toma de conciencia de la situación de privilegio que tienen y de actuar para que eso no siga siendo así». EFE

1 COMENTARIO

  1. Yo le recomendaría, que para entender mejor la «masculinidad y su situación de privilegio «, se ponga a trabajar de peón de albañil durante un mes.
    Su opinión sobre los hombres trasluce cierta arrogancia de superioridad…

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