El entrenador montenegrino Dusko Ivanovic reverdeció este martes viejos laureles en el Baskonia tras una década de sequía, al conseguir la cuarta liga que suma a sus vitrinas el club vitoriano.

Diez años después de levantar el último título, precisamente con Dusko Ivanovic en el banquillo azulgrana, el incombustible club vasco volvió por sus fueros con un nuevo entorchado que le hizo saborear las mieles del éxito.

Ocurrió de nuevo contra el Barça, como en 2010, ante el entonces campeón de Europa, con una canasta imposible de Fernando San Emeterio con falta personal que marcaba el 0-3 definitivo de aquella serie.

Antes levantó el trofeo de la liga en 2008, con el croata Neven Spahija en el banquillo, también ante el Barcelona. Su primer título de campeón de la ACB llegó en 2002, con Dusko Ivanovic a los mandos y con el Unicaja como víctima.

A nadie se le escapa que desde su llegada, el montenegrino encajó como un guante en la filosofía de un Baskonia que necesitaba entrar en otro ciclo.

El «sargento de hierro» fue de la total confianza del presidente azulgrana, Josean Querejeta, que le otorgó mando en plaza y en los éxitos no tardaron en llegar.

Aterrizó en Vitoria con tres ligas de Suiza con el Friburgo y un doblete (Liga y Copa) en Francia con el Limoges, y su mano en el equipo se dejo ver al momento.

Alcanzó la final de la nueva Euroliga en su primera temporada y aunque el Baskonia perdió en el quinto partido ante el Kinder de Bolonia, uno de los mejores equipos de la historia del baloncesto europeo, su trabajo fue reconocido a todos los niveles, como por parte de la asociación de entrenadores del baloncesto nacional que le reconoció con el galardón de mejor técnico de la temporada.

Solo fue el comienzo. Esa campaña dio paso al curso del doblete, con la liga y la Copa del Rey, el único que logró el Baskonia en sus 60 años de historia, a lo que hay que sumar otra copa más en esa época (2004).

El Baskonia, y particularmente Josean Querejeta, siempre ha tenido debilidad por este entrenador, por su carácter y por su capacidad de mantener en vilo a todas las plantillas que ha tenido para seguir compitiendo año tras año. Por eso, cuando Ivanovic se marchó en 2005, regresó solo tres años después.

En su segundo ciclo el Baskonia continuó llevando a lo más alto al conjunto vasco con su cuarta Supercopa, la sexta Copa del Rey y la tercera liga para el club, la penúltima después de la que sumó este martes.

En definitiva, los números avalan a este exjugador de la mítica Jugoplastika que continúa en el olimpo del baskonismo al sumar 7 de los 16 títulos que tiene el conjunto vitoriano en su palmarés, además de clasificar a dos Finales a Cuatro de la Euroliga a la entidad del Buesa Arena y disputar un total de 13 finales en las tres etapas en la que ha estado en Vitoria.

Con título o sin él, Dusko Ivanovic tendrá oportunidad de seguir al frente de la nave azulgrana, después de que club y entrenador dejaron claro semanas atrás sus intenciones de continuar el vínculo. Únicamente resta estampar la firma. EFE


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