La lluvia ha provocado varios desbordamientos de ríos en Euskadi, lo que ha conllevado la supresión de trenes, cortes de luz y problemas en carreteras, el más grave en el corredor del Cadagua (Bizkaia), pero sin tener que evacuar población.

Las intensas lluvias de los últimos días y horas -43 litros esta noche en Balmaseda- han dejado más de 400 incidentes por balsas de agua, desalojos de garajes, árboles caídos y cortes de luz, sobre todo en Bizkaia, algo menos en Gipuzkoa y pocos en Alava.

Se espera que la situación mejore en las próximas horas ya que las lluvias, que han continuado toda la mañana, remitirán esta tarde y la pleamar, al mediodía, ha sido moderada.

No ha habido daños personales, aunque los bomberos vizcaínos han tenido que efectuar cinco rescates de personas que habían quedado atrapadas en sus coches.

Los principales problemas se han dado en las riberas del Nervión, a su paso por Basauri y Arrigoriaga, donde ha inundado el polideportivo, pero sobre todo, del Cadagua, el río que va desde Balmaseda hasta Bilbao.

Los pueblos que atraviesa, como Zalla, Sodupe o Alonsotegi, han visto anegadas lonjas y garajes aledaños al cauce. Además, desde las ocho de la mañana se han suprimido los trenes de la línea que une Balmaseda y Bilbao.

La carretera principal de la zona, la autovía N-636 Balmaseda-Bilbao, ha estado cortada varias horas por un desprendimiento nocturno, y aunque se ha reabierto parcialmente, todavía a la una de la tarde había colas en dirección a la capital.

En la misma carretera, a unos kilómetros, la circulación entre Balmaseda y Villasana de Mena (Burgos) está interrumpida por el lodo.

En otras zonas vizcaínas también se ha visto afectado el transporte público: se ha suprimido el servicio en la línea de cercanías de la margen izquierda entre Bilbao y Muzkiz, de manera que el trayecto entre Barakaldo y Muskiz se realiza en autobús, y también ha habido algunos trenes cancelados en la línea de Llodio (Alava) a Bilbao.

Otra carretera afectada es la N-240 (une Bilbao y Vitoria, aunque se puede ir por autopista), que está cortada en Zeanuri en ambos sentidos por inundación.

Además, el colegio El Regato (en el barrio de Gorostiza, Barakaldo) ha suspendido las clases debido a que los accesos han estado «colapsados» por el desbordamiento del río, lo que ha afectado a unos 1.600 alumnos.

En Bilbao ha habido pequeñas incidencias en algunos barrios, como en Zorroza, donde se ha inundado un túnel y una docena de coches han quedado tapados por el agua. Los cortes de luz en las viviendas de los alrededores han impedido a los bomberos achicar el agua y se espera que tarden un día entero en rebajar el nivel y poder meter las grúas para sacar los vehículos.

En Gipuzkoa, las crecidas de los ríos Deba, Oria y Urumea -este último llegó a alcanzar los 2,03 metros de altura, superando el nivel de alerta naranja»- han provocado incidencias en algunas localidades, aunque en las últimas horas su situación ha mejorado, según el responsable de Euskalmet José Antonio Aranda.

Los daños no han pasado de inundar algunas calles o desalojar garajes. Ha habido calles con balsas de agua en Andoain, Elgoibar, Astigarraga o Hernani -donde como suele ocurrir se ha inundado el campo de rugby-.

En los próximos días la presa del Añarbe comenzará «un desembalse controlado», que irá aumentando progresivamente, de manera que el nivel del Urumea seguirá alto esta semana.

En Alava, afectada más por la nieve que por la lluvia, la cota está subiendo sin que haya excesivos problemas, con dos puertos de montaña cerrados, Herrera y Opakua, los dos de la red secundaria.

También han rebosado ríos como el Zadorra, Baias, Zaia y Omecillo en varios puntos, dejando balsas de agua en carreteras locales. En este territorio se esperan algunos problemas más al subir la temperatura, por el deshielo.

La situación ha sido analizada esta mañana por una mesa de crisis a la que ha asistido el lehendakari, Iñigo Urkullu, que ha decidido  desactivar a partir de las tres de la tarde, hora a la que se espera remitan las lluvias, el plan ante posibles inundaciones. EFE



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