La comprensión lectora y la falta de motivación del alumnado para enfrentarse a unos exámenes para los que «no se entrena» en Euskadi son algunas de las posibles causas de los malos resultados de los estudiantes vascos en las pruebas PISA, según han expuesto en el Parlamento responsables de centros educativos.
La visión de lo sucedido en este último informe -en el que participaron 2.310 alumnos de entre 15 y 16 años de 56 institutos vascos- ha centrado la comisión parlamentaria por la que han pasado representantes de las ikastolas concertadas, de los centros públicos, de Kristau Eskola, de los Centros Diocesanos y del Consejo Escolar de Euskadi.
Por parte de EHIZE, la asociación que reúne a los directores de los centros públicos, Jon Salaberria y Jaione Vicuña han detallado que no les han pillado «por sorpresa» esta situación y han recordado que en estos colegios llevan tiempo implementando planes de lectura, de refuerzo de matemáticas y de ciencias, que están arrojando «mejoras».
Han apuntado que la red pública tiene que responder a «retos de gran complejidad», entre los que ha citado la «gran diversidad» de su alumnado y han dejado claro que por ello «no se pueden exigir responsabilidades sin garantizar» los recursos necesarios.
En su opinión, no se trata de «repartir responsabilidades, sino de compartirlas» para identificar lo que hay que cambiar y reforzar lo que funciona desde la colaboración de cara a «aprender unos de otros», pero «sin dramatizar y «sin poner en duda» el sistema educativo.
Desde Eusko Ikastola Batza, que agrupa a once centros concertados con 10.000 alumnos, sus portavoces Idoia Iruretagoiena y Aitor Pagaldai han reconocido que se requiere una «mejora profunda», pero que no se trata de «poner el sistema patas arriba».
Han planteado que sería conveniente preparar esta prueba en los centros porque «la motivación también influye», tras poner el acento en el retroceso de la comprensión lectora del alumnado y proponer un plan continuado para reforzar esta competencia, sobre todo en euskera.
Asimismo, ha defendido la colaboración y que el trabajo no corresponde solo a los centros, sino también a los hogares, al tiempo que han abogado por mejorar la formación y las condiciones laborales del profesorado, así como acordar criterios para el uso de pantallas y de la inteligencia artificial.
Problemas multifactoriales
Por su parte, desde los Centros Diocesanos, que agrupan a 19 colegios dependientes de las diócesis, su directora, Nerea Bilbao, ha considerado que estos resultados marcan una tendencia que se ha ido viendo en el tiempo y que se derivan de «problemas multifactoriales».
Entre ellos ha citado la «inmediatez» y la rebaja del tiempo de lectura que provoca el uso de las pantallas, la complejidad de las aulas, el auge de los problemas de disciplina, y la dificultad para hacer tareas complejas y prolongadas. Ha reconocido que la diferencia entre el idioma que se usa en las aulas y en los hogares también es uno de los factores, aunque ha dejado claro que limitarlo todo al euskera es «simplista».
Ha llevado a la comisión una serie de propuestas de mejora con especial hincapié en el refuerzo de los planes de lectura y del euskera, y en la preparación de este tipo de evaluaciones externas de cara a «entrenarlas con protocolos comunes». «Los centros debemos dar importancia a estas pruebas», ha subrayado.
Sin motivación no hay esfuerzo
Para el director general de Kristau Eskola, Juan Carlos Olaeta, antes de tratar de plantear medidas se deberían analizar las causas, para lo que ha opinado que todavía no ha habido tiempo suficiente.
En concreto, se ha mostrado partidario de centrarse en los colegios en los que las cosas funcionan bien y obtienen mejores resultados, para poder extender su ejemplo al resto.
Por último, la presidenta del Consejo Escolar de Euskadi, Maite Alonso, no se ha referido de manera directa a los resultados del último informe PISA por no haber sido objeto todavía de un análisis oficial por parte de este organismo.
No obstante, sí que ha hecho una reflexión sobre la manera en la que el alumnado afronta esta prueba externa, a su juicio, «sin motivación». «¿A quién le gusta hacer una examen? Si no hay ninguna motivación no ponen mucho esfuerzo», ha opinado.
En este sentido, ha dicho no tener claro si se debe o no «entrenar» la realización de PISA como ha dicho que se hace en otras autonomías.











Paparruchas, el ratio de las aulas a mejorado ,yo estudiaba en los años 90 y éramos más de 30,y sacábamos buenas notas en general(siempre hay alguien que no) la gran mayoría de lo que estudiábamos aquí no lo hacían ,mi hermano estudió aquí,y le sacó solo 4 años(cuando tuvo que ir a mi pueblo,le hicieron una prueba de nivel y era de 3EGB Y tuvo que repetir 5egb que era el curso que correspondía a su edad,pero no el nivel académico)luego volvió a Vitoria y otro batacazo.la educación de aquí ha sido un desastre siempre pero ahora solo se preocupan de paparruchas,no enseñan nada,la metodología es un desastre y por supuesto el euskera impide a muchos alumnos realizarse como tal,tengo hijas mayores y desde luego que lo he visto y lo he vivido por ellas y sus compañeros,tenían que buscar por YouTube o otros medios clases de matemáticas,química,física,historia,en castellano en casi todas las materias relacionadas con ciencias y el resto información.
Mi hija mayor cuando se presentó a la epau salió ella y sus compañeros alucinando,porque menos mal que se prepararon aparte de lo dado en el instituto,las materias que entran en la prueba buscando por su cuenta. Así que no vedáis humo.
Que el fracaso se debe a problemas multifactoriales es evidente. Diré tres. No estudiar en el idioma materno que es el que utiliza una gran mayoría de la población, el castellano o español.
Incremento desmesurado de la inmigración. Fracaso del profesorado.