Euskadi: Inmigrantes afectados por 'síndrome de Ulises' y 'racismo institucional'
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Por Marta Abecia (EFE).- La soledad, la precariedad, la exclusión y el miedo están detrás del ‘síndrome de Ulises’ que afecta directamente a la salud mental de las personas migrantes marcadas por un ‘duelo migratorio’ que los servicios públicos de salud no están aún preparados para atender.

Esta es la conclusión a la que llega Mbaye Gil, un enfermero senegales afincado en Bilbao y centrado en transmitir y concienciar tanto a los ciudadanos como a la administración pública de las afecciones que en la salud tienen los complicados y largos procesos migratorios.

Conoce en primera persona lo que supone «dejar tu casa, tu origen, tu entorno y tu país» y llegar a otro en el que más allá de las trabas de todo tipo y de las diferencias culturales y de idioma, cosas tan cotidianas como «el clima, la temperatura, el aire, e incluso la iluminación» son diferentes.

Llegó a España con solo 15 años en un viaje en patera con origen en Senegal y destino en Tenerife. Durmió en la calle y fue ‘mantero’, pero tuvo la «suerte» de que su aita le adoptase y pudo estudiar el grado de Enfermería en la Universidad Pública Vasca en Vitoria.

Racismo institucional y discursos de odio

Desde su trayectoria vital y su trabajo como enfermero en el hospital de Basurto en Bilbao Mbaye ha apostado por colaborar para mejorar las condiciones de vida de las personas migrantes a través de ‘Sunu Gaal’ ( ‘Nuestra Patera’ en senegalés), una ONG que sirve de «puente» entre este colectivo y las administraciones públicas en especial en materia de salud.

Su experiencia le ha llevado a conocer de cerca el ‘síndrome de Ulises’ que sufren personas migrantes cuando el ‘duelo migrario’ persiste en el tiempo y se cronifica.

Mbaye explica a EFE que este duelo nace en el momento que «abandonas tu país, tu entorno y tu familia» para llegar a otro en el que «desconoces la lengua y la cultural», a lo que se suman lo que denomina como «racismo institucional» y que suponen las dificultades para acceder a un empadronamiento, o a un trabajo.

Los discursos de odio también afectan a la salud mental al empujarles en muchos casos «a situaciones de indefensión para denunciar el racismo por miedo a poner a hacerlo si carecen de papeles», lo que les lleva a «normalizar los actos racistas».

Todos estos condicionantes resienten la salud de cualquier ciudadano, pero ha incidido más todavía la de una persona migrante, en especial la salud mental, con «estados de ansiedad y depresiones» que requieren ser tratadas «con mimo» desde unos servicios sanitarios que a su juicio desconocen los que es el ‘duelo migratorio».

Estos problemas los sufren más si cabe los menores que llegan solos. «Son niños vulnerables, son personas indefensas, no hay que olvidarlo», subraya.

Falta de formación en la sanidad

Detalla que el principal problema está en el diagnóstico al que es difícil llegar y «dar en la tecla» porque el desconocimiento y «el estigma y los estereotipos hacia las personas migrantes no ayuda a componer un diagnóstico claro».

«Además, estas personas generan a veces rechazo en el momento que ponen el pie en los servicios administrativos sanitarios», lamenta Mbaye, a lo que se suman las dificultades del personal para transmitir un diagnóstico de depresión o de ansiedad a personas que no entienden el idioma y que proceden de culturas en las que la salud mental no adquiere la misma importancia que en Europa.

Por ello, insiste en que «las diferencias culturales marcan mucho en salud mental y el personal sanitario no está preparado para eso». «Hay un desconocimiento brutal. No hay competencias culturales suficientes para poder atenderles. El traductor de Google no sirve para esto», advierte.

Se debe entender además que «los cuidados en una cultura no tienen por qué se válidos para otra», lo que implica que es necesario hacer un esfuerzo por entender la de las personas que son atendidas.

El problema se inicia ya en los grados universitarios a los que opina que hay que dotarlos de formación en esta materia.

La buena noticia de la regularización

Mientras espera estos cambios, desde la ONG que fundó en Bilbao Mbaye está implicado en aportar para facilitar la atención a este colectivo con la formación de personal sanitario y con un servicio de interpretación y mediación que atiende ya a medio millar de personas migrantes.

Les acompañan a las consultas con el objetivo de que puedan recibir una atención sanitaria «de calidad» que solo se logra si la comunicación es fluida entre paciente y médico.

«Vienen de otro lugar, hablan otra lengua, y si no se le atiende bien puede que no haya una buena adherencia a los tratamientos. Puede que esas personas no entiendan algo tan sencillo como que tienen que ir en ayunas a hacerse una prueba diagnóstica», explica

La regularización masiva anunciada por el Gobierno es una muy buena noticia, a su juicio, que además impactará positivamente en la salud mental de personas que llevan años «con miedo a ser deportadas y sin poder encontrar trabajos por no tener los papeles en regla».

«No tener papeles no implica que seas ilegal ni un delincuente», defiende Mbaye, que concluye que el trabajo que impulsa su ONG en Bizkaia debería extenderse y ser asumido de manera directa por los servicios públicos. EFE

8 COMENTARIOS

  1. Creo que tanta tontería no puede ser buena. Los que trabajamos y nos quitan un montón de dinero para mantener familias que no son la nuestra si que tenemos cada vez más síndromes en la cabeza.

  2. Tan mal no estarán si eligieron venir aquí un lugar de quedarse en su país. Es sentido común. En lugar de agradecer, se queja. De todas formas está muy feo generalizar como hace este enfermero. Me parece muy mal generalizar así, metiendo a todos en el mismo saco. Hay inmigrantes buenos y malos, como los españoles. Y también muy feo generalizar sobre la gente de aquí.

  3. Remigración ya!.
    No tenemos recursos para todo el Magreb y ya.. no caben todos en Vitoria y hay barrios y edificios completos de este tema . Si coge un contable esto se le cae de las manos… El DEBE y el HAY…

  4. Yo no soy extranjera, vine a Vitoria con 17 años, estuve durmiendo en la o..a calle casi 3 semanas, fui a servicio social de Europa,nadie me ayudó,me dejaron siendo menor,en la calle. Estaba currando en un bar y no encontraba vivienda,era lo único que necesitaba,pues me ayudó mi jefa,cuando se enteró de mi situación. A. mi siendo española,mi familia a más de 700km,siendo menor,sin familia,sin tener recursos(acababa de empezar a currar,no había cobrado) ninguna institución me ayudó,esto fue en 1999. Vino mi jefa conmigo a hablar con la trabajadora social primero,que no podían ayudarme,que me buscara una habitación para compartir y si no que me volviera a mi pueblo con mi familia. Así que perdonad si cuando leo todo esto o parecido me la sudé mucho. Que se busquen la vida y si no a su país,como me dijeron a mi. Ya está bien(no soy único caso de menor español dejado por las instituciones)

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