EFE.- Euskadi ha iniciado este lunes su fase 1 de la desescalada con polémica por las mayores restricciones en la movilidad que el resto de comunidades, y más actividad, con un 20 por ciento de aumento de viajeros en el transporte público.

La decisión del Gobierno Vasco de que la nueva fase sea más restrictiva que en otras autonomías –limita los movimientos al municipio, salvo algunas excepciones, en lugar de a la provincia- y las horas a las que se publicó el decreto vasco -pasada la medianoche de este mismo lunes- han provocado las dudas en la sociedad y las críticas de la oposición.

Incluso hoy mismo el Gobierno vasco ha detallado que el contacto social en grupos reducidos en domicilios -ni en lonjas juveniles- no está permitido en Euskadi, con el argumento de evitar más contagios.

Sobre estos recortes, el director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ha dicho este lunes que desconoce las razones. «Entendemos que todo Euskadi estaba en situación de pasar de fase y así es como se informó», ha comentado.

Con la nueva fase, este lunes hay en el País vasco más pequeños comercios abiertos, como talleres de automoción, vinotecas, pastelerías -todos con mascarillas- o gimnasios con cita previa, lo que ha aprovechado para entrenar la triatleta Virginia Berasategi.

También más frecuencias en el transporte público -esta mañana se ha empezado a tomar la temperatura a los viajeros-, y con el regreso al trabajo presencial, ha vuelto la OTA en Bilbao y Vitoria.

Entre los trabajadores que han vuelto a sus puestos, los funcionarios de la sede principal del Gobierno Vasco, en Lakua (Vitoria), donde la entrada de los 1.100 empleados públicos llamados a trabajar hoy (en total hay unos 2.500 en este centro) «no ha sido atropellada pero tampoco demasiado ordenada. El personal es prudente y tiene un pelín de miedo», por lo que ha accedido al complejo «con bastante fundamento», ha explicado el delegado de ELA, Juanjo Agirre.

La normalidad que no ha llegado al ocio. Muchas de las ansiadas terrazas, que a partir de hoy pueden abrir al 50 por ciento, se van a hacer esperar. En el lugar de Bilbao con más terrazas, la Plaza Nueva, apenas había cuatro abiertas.

Allí, Yolanda Siles, del bar Gure toki, ha comentado que hay «mucha incertidumbre. Hemos abierto los tres hermanos, que somos autónomos. Tenemos diez empleados que siguen en Erte. A la espera de lo que digan los gobiernos, vamos a la mitad de todo, la mitad de horario, de pinchos, el bar que era no es».

La mitad es una palabra que se repite para definir la actividad: hoy la patronal vizcaína ha calculado que el 54 % de las empresas ya trabajan al cien por cien, pero el resto aún no.

Y es que el gran dilema es decidir si compensa o no levantar la persiana. La inmensa mayoría de los hoteles lo tienen claro: en Bilbao, de los grandes solo están abiertos el Ercilla y el ABBA suites, los demás cerrados. Sin desplazamientos entre provincias, sin comedores ni zonas comunes, no hay clientes que justifiquen la apertura.

Las restricciones a la movilidad y la tardanza en comunicarlas han extrañado a la oposición vasca: Arnaldo Otegi (EH Bildu) ha preguntado «¿Si todo iba tan bien, ¿por qué se mantienen restricciones de la fase cero en la fase 1?». Las mismas dudas ha expresado Miren Gorrotxategi (Podemos): «¿Será que no estamos preparados para la fase 1 y se ha hecho un arreglo?». Carlos Iturgaiz (PP) ha acusado al lehendakari Urkullu de «mimetizarse con Sánchez con improvisaciones, desinformación y ausencia de diálogo».

Hasta el socio del PNV se ha quejado: el líder del PSE de Gipuzkoa, Eneko Andueza, ha criticado «las maneras y las formas» de algunos consejeros nacionalistas y les ha dicho que «gestionar esta pandemia no es tan fácil como algunos pensaban». EFE


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