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Un total de 45.362 vascos han sido vacunados contra la covid-19 y de ellos 9.559 han recibido la segunda dosis, con lo que ya son inmunes, según ha anunciado el viceconsejero de Salud, José Luis Quintas, que ha garantizado esa segunda inoculación en Euskadi incluso aunque haya un «cierre absoluto» del suministro.

La estrategia vasca de vacunación se desarrolla «de manera satisfactoria» aunque no se está llegando «a toda la gente deseada» porque la entrega de viales «sigue siendo escasa e irregular», por lo que se deben mantener -ha dicho- medidas de prevención como la mascarilla, la distancia social y evitar encuentros en espacios cerrados con personas no convivientes.

Quintas ha recalcado que el ritmo de vacunación en Euskadi no depende de la capacidad organizativa ni de los recursos humanos de los que dispone Osakidetza -que ha sido capaz de vacunar a 600.000 personas contra la gripe en dos meses- sino de la entrega semanal de nuevos viales.

Ha reconocido que esas «irregularidades» en el abastecimiento influyen en la celeridad de la vacunación, pero no ponen en riesgo la segunda dosis que completa el ciclo de inmunización.

«Eso lo tenemos garantizado, incluso aunque el próximo lunes no llegara ninguna, ni el siguiente lunes, ni el siguiente lunes… aunque hubiera un cierre absoluto de suministro de vacunas todas las personas que han recibido la primera dosis van a ser objeto de segunda dosis» porque lleguen los viales que lleguen «se reserva la mitad», ha explicado.

El viceconsejero, que ha asegurado que si comienzan a llegar más dosis «evidentemente» se acelerará el ritmo de vacunación, se ha referido también a la modificación del protocolo de vacunación para evitar el uso indebido de viales, después de las irregularidades conocidas en los últimos días.

Ha explicado que se trata de una «actualización» al estilo de otras que se han hecho desde el inicio de la pandemia según se iba ganando conocimiento sobre la covid y que no encierra «grandes modificaciones», sino que «básicamente» establece el aplazamiento de la vacunación de quienes han pasado la enfermedad 6 meses antes.

No se trata, ha continuado, de decidir a quién se vacuna y a quién no, sino de fijar el orden en que cada colectivo recibirá la primera dosis y dada la «estrechez» de viales disponibles se da prioridad a las personas más vulnerables y con más riesgo de contagio por su mayor exposición al virus.

«Estaba claro desde el principio y ahora con más motivo» que los gerentes de hospitales no están entre los colectivos que deben ser vacunados primero, ha añadido Quintas, en referencia a los casos de los directores de Santa Marina, José Luis Sabas, y de Basurto, Eduardo Maiz, que han dejado su cargo tras vacunarse cuando no les correspondía.

También ha sido polémica la vacunación en Santa Marina la vacuna de toda la plantilla y de varios sindicalistas, religiosos, trabajadores de la cafetería, de una empresa de vending y de otra de mensajería. Para evitar nuevo casos, el nuevo protocolo establece que los representantes sindicales y los delegados de prevención «figurarán en la última prioridad» para vacunarse, al igual que todo el personal sanitario que no atiende a pacientes. EFE

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