Epi y Blas ayudan al peor político de Vitoria ¡De pelota a pelotazo!

En el Barrio Sésamo político de Álava, donde unos hablan de millones, empleo y fiscalidad… otros siguen discutiendo si “arriba” es arriba o si “abajo” es abajo, y siempre aparece el mismo personaje: David Rodríguez de Elkarrekin Podemos. El peor político de Vitoria. Un cazurro.

Y claro, Epi y Blas han tenido que intervenir. Porque cuando un político confunde pelotazo (ha dicho) con pelota (lo es), cuando confunde inversión con regalo, empleo con problema, y 153 millones con “algo sospechoso”, ya no queda otra que llamar a los maestros de la pedagogía infantil. Baskonia adquirirá el Buesa Arena y su parking  

David Rodríguez vive en la luna, en un mundo de colores, de yupi, en la república independiente de su imaginación, en ese universo paralelo donde todo es sospechoso menos él…

…y así, claro, es imposible ayudar a un territorio que exige adultos y no guías turísticos de mundos inventados.

EPI y BLAS: “Pelotazo” no es lo que tú crees, David

Epi abre la RAE. Blas señala con el dedo. David mira como si aquello fuera física cuántica. Pelotazo: operación económica que produce una gran ganancia fácil y rápida. Y aquí, querido David, no hay ganancia fácil ni rápida:

  • Hay 153 millones de inversión privada.
  • Hay compra del Buesa Arena y su parking que Diputación no los necesita.
  • Hay 1.200 trabajadores, convirtiendo al grupo deportivo en la tercera empresa de Vitoria tras Mercedes y Michelin.
  • Hay más de 500 millones en impuestos para la próxima década.

“Pelota” sí encaja mejor

La RAE vuelve a hablar. Pelota: persona aduladora, que hace la rosca. Epi señala los presupuestos del PNV que David aprobó. Blas señala el discurso de soy de izquierdas mientras vota con la derecha vasca.

David no responde. Está buscando murciélagos en el techo.

SU APORTACIÓN A LA POLÍTICA ALAVESA

Clase 3: “Inversión” no es amenaza

Mientras Álava celebra una operación que refuerza empleo, patrimonio y fiscalidad, David sigue en su universo paralelo: “Esto es un pelotazo.” Esto es… no sé, pero no me gusta. Blas suspira: —“David, esto es una inversión. Mira: millones entran, impuestos entran, empleo crece.” Epi añade: —“Y esto es un territorio que avanza.”

Las encuestas no son Barrio Sésamo

Mientras unos hablan de futuro económico, otros hablan de ranas, murciélagos y conspiraciones deportivas. Y claro, las encuestas electorales ya han dicho lo que todos comentan en la calle: Elkarrekin Podemos Álava está a punto de desaparecer de la institución.

Conclusión: Epi y Blas se rinden

Después de horas intentando explicar lo básico —sumar, restar, izquierda, derecha, inversión, retorno fiscal, pelotazo, pelota— Epi y Blas han decidido que ya está.

—“David, haznos caso: esto no es un pelotazo. Es una oportunidad histórica para Álava. Y si sigues diciendo lo contrario… no es que no lo entiendas. Es que no quieres entenderlo.”

Epi y Blas se marchan. David se queda buscando ranas. Y Álava sigue adelante, con o sin él. Cuanto antes lo segundo, mejor.

EL PEOR POLÍTICO

Al final, lo que deja en evidencia a David Rodríguez no es su ideología, ni siquiera sus obsesiones temáticas: es el tipo de política que practica, una política de brochazo grueso, sin datos, sin rigor y sin ambición para Álava. Mientras el territorio discute inversiones históricas, él sigue atrapado en debates menores, en cruzadas incomprensibles y en una visión tan limitada que ya ni siquiera sorprende que las encuestas lo sitúen al borde de la desaparición institucional.

En un momento en el que Álava necesita altura, estrategia y capacidad para entender el impacto económico real de las decisiones, él ofrece justo lo contrario: el nivel más bajo de la política alavesa, una política que no suma, no construye y no entiende el mundo que tiene delante. Epi y Blas ya han hecho todo lo posible por explicarle lo básico; lo demás, por desgracia, ya no es cuestión de Barrio Sésamo, sino de responsabilidad pública.

 

2 COMENTARIOS

  1. Casi todos tenemos claro qué es y qué hace un pelota para ser merecedor de semejante etiqueta. Es un concepto coloquial sobradamente conocido. El diccionario de la RAE (Real Academia Española) lo define, efectivamente, como “persona aduladora que hace la rosca”.
    En definitiva, se trata de personas serviles, generalmente de escaso nivel intelectual, que elogian, halagan, dan coba, rinden pleitesía y tratan de ganarse la atención de sus jefes para conseguir algún beneficio presente o futuro. Pobre gente.

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