EFE).- El Parlamento Vasco se ha opuesto a que se elabore un calendario en el que se concreten fechas de vacunación para los ciudadanos, como pedía EH Bildu, ya que para el PNV y PSE es imposible fijar un cronograma porque el proceso depende de determinadas variables.
De nuevo el pleno del Parlamento ha debatido este jueves sobre vacunas contra el covid. Toda la oposición ha reiterado la falta de planificación del Gobierno Vasco en la campaña de inoculación y la lentitud en la administración, mientras que los dos partidos socios del Ejecutivo, PNV y PSE, han defendido que desde el principio existe una estrategia que se adapta en función de las dosis que llegan y de otros imprevistos.
En una proposición no de ley, EH Bildu ha reclamado al Gobierno Vasco que elabore con urgencia una planificación y un cronograma claro de vacunación «concretando en qué semana recibirán la vacuna los grupos de personas que deben ser vacunadas en el peor escenario».
Elkarrekin Podemos-IU no ha pedido un cronograma concreto, sino uno «previsto» en el que se pormenoricen los grupos y subgrupos, el orden y la «calendarización» en base a la disponibilidad de vacunas y protocolos, mientras que PP+Cs ha demandado un plan para los grupos poblacionales que quedan pendientes, estableciendo el orden de prioridad y los colectivos concretos.
Tanto el PNV como el PSE han justificado que no se establezcan referencias temporales porque el proceso depende de varios factores lo que hace imposible fijar fechas concretas y han dejado claro que existe una planificación y un orden que se lleva a cabo en función de las dosis recibidas.
Tanto la iniciativa original de EH Bildu como las enmiendas de Elkarrekin Podemos-IU y PP+Cs han sido rechazadas por el pleno.
Sí que ha salido adelante la enmienda conjunta del PNV-PSE, con la abstención de Elkarrekin y la oposición del resto de los grupos, en la que, entre otros puntos, se ha instado al Gobierno Vasco a vacunar a la población siguiendo las prioridades establecidas por la Comisión de Salud Pública y siempre en función de la disponibilidad de vacunas.
Durante el debate, la parlamentaria de EH Bildu Rebeka Ubera ha sido la única que ha defendido que se prioricen las primeras dosis sobre las segundas para inocular al mayor número de ciudadanos y conseguir la inmunidad de grupo en el menor plazo posible y para ello ha exigido una mejor planificación.
Jon Hernández (Elkarrekin Podemos-IU), si bien ha compartido el diagnóstico de la mala planificación, no ha cuestionado la reserva de segundas dosis porque así lo determina la comunicad científica y los organismos internacionales.
También el grupo PP+Cs ha considerado que «podría ser lógico» la reserva de la mitad de vales de Pfizer y Moderna para las segundas dosis, pero ha exigido acelerar la campaña y que no se pare ni los fines de semana ni los festivos de la Semana Santa.
Javier Telleria (PNV) ha defendido que se reserven los viales para las segundas dosis aunque genere algo de retraso en la vacunación porque es lo que dicen las agencias de medicamentos, mismo argumento utilizado por Ekain Rico (PSE-EE), quien ha lanzado un mensaje de confianza a la sociedad sobre la seguridad de las vacunas, sobre todo la de AstraZeneca.
Vox no ha presentado ninguna enmienda a la iniciativa original y su única parlamentaria, Amaia Martínez, ha vuelto a reivindicar un sistema nacional de salud tras el «desastroso» baile de protocolos de las comunidades autónomas.






1) El consentimiento voluntario del sujeto humano es absolutamente
esencial. Esto quiere decir que la persona implicada debe tener
capacidad legal para dar su consentimiento; que debe estar en una
situación tal que pueda ejercer su libertad de escoger, sin la
intervención de cualquier elemento de fuerza, fraude, engaño,
coacción o algún otro factor coercitivo o coactivo; y que debe tener el
suficiente conocimiento y comprensión del asunto en sus distintos
aspectos para que pueda tomar una decisión consciente. Esto último
requiere que antes de aceptar una decisión afirmativa del sujeto que va
a ser sometido al experimento hay que explicarle la naturaleza,
duración y propósito del mismo, el método y las formas mediante las
cuales se llevará a cabo, todos los inconvenientes y riesgos que
pueden presentarse, y los efectos sobre su salud o persona que puedan
derivarse de su participación en el experimento.
Hay que salvar la economía, por eso se vacunan a las cajeras de supermercados o a los de las funerarias, en cambio pacientes cardiascos o con patología cerebrovascular ni están ni se les esperan. Y ni siquiera crean grupos y subgrupos de pacientes de alto riesgo que acaban en las Ucis o en en una caja de pino pero vacunan a veinteañeras de los super, que como todo el mundo sabe es estratégica y de altísima formación académica para pasar el código de barras sobre un escáner.