Mañana 12 de marzo se cumplen 25 años de uno de los momentos más importantes de la historia de Saski Baskonia, la consecución del título de campeones de la Recopa de Europa en una final inolvidable ante el PAOK de Salónica.

Un 88-81 ante el PAOK supuso la consecución del título de campeón de Europa para un Taugrés que asomaba la cabeza entre los grandes del continente. El primer y único título europeo de la historia del club vitoriano.

Diez gladiadores a las órdenes del gran Manel Comas hicieron historia en la noche del 12 de marzo de 1996 ante una afición que abarrotó el antiguo Pabellón Araba. Un equipo con mayúsculas que reinó en Europa representando a una ciudad de poco más de doscientos mil habitantes.

Marcelo Nicola, Ramón RivasVelimir Perasovic, Jordi Millera, Ferrán López, Carlos Cazorla, Juan Pedro Cazorla, Jorge Garbajosa, Miguel Ángel Reyes e Iñaki Gómez…

Una sociedad gastronómica de Ali, un pueblo colindante a Vitoria, alberga una de las mayores reliquias de aquella final: la red de la canasta de aquella final de la Recopa. Un recuerdo que, en la actualidad, está muy de moda que los jugadores corten y se la cuelguen al cuello como símbolo de victoria. Aquel 12 de marzo de 1996, Íñigo Landa consiguió su particular trofeo, la malla que vio erigirse a Baskonia campeón.

Los campeones de la Recopa del 96 vivieron años después un día cargado de sentimientos y de emociones. Los históricos jugadores baskonistas comenzaron la tarde, después de reunirse todos en un hotel de la ciudad alavesa, con una visita al actual Buesa Arena. Un coliseo que, después de su última remodelación en el año 2012, muchos de los integrantes de aquel equipo dirigido por Manel Comas no habían tenido la suerte de conocer.

Un título que no hubiera sido posible sin el apoyo incondicional de una hinchada que consiguió llevar en volandas a su equipo en el coliseo vitoriano.

 


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