El concejal de Planificación y Gestión Ambiental, César Fernández de Landa, ha asegurado que la «organización excepcional» llevada a cabo por el servicio de limpieza ante la crisis de la COVID-19 no supone un «coste adicional» para las arcas del Ayuntamiento, al estar ya contemplado en el «artículo 40» de la contrata de limpieza.
Asimismo, ha informado de que recoge la solicitud de EH Bildu y Elkarrekin Vitoria para «modificar» el futuro pliego del servicio de limpieza con el objetivo de adaptarlo a «situaciones de emergencia».
En este sentido, Fernández de Landa ha expuesto que la contrata de limpieza «tendrá la obligación» de adaptarse en situaciones de emergencia, dotar de equipos de protección especial a sus trabajadores y «trasladar la información a los agentes afectados», sin que suponga un «incremento en el precio» de la contrata.
«Se está atendiendo muy bien a las labores de limpieza con los medios que tenemos», ha asegurado, para destacar que el servicio «se ha optimizado hasta más no poder» y ha adelantado que hay un plan para desinfectar «los parques infantiles» una vez puedan «abrir al público de nuevo».
Las dudas
La concejala de EH Bildu Amancay Villalba ha dudado de que se estén realizando todas las labores recogidas por la contrata de limpieza, ya que el servicio ya se encontraba «al límite de sus capacidades» antes de la crisis y ahora la situación se agrava con «mayor carga de trabajo».
Por su parte, el concejal del PP Alfredo Iturricha ha denunciado que «no se hacen los baldeos» con agua en las calles, puesto que la empresa concesionaria del servicio «lo excluye para cubrir el absentismo» en su plantilla y ha instado a que se lleven a cabo por ser «un servicio clave» de la limpieza en la ciudad.
Por último, el portavoz de Elkarrekin Vitoria, Óscar Fernández, ha cuestionado que «se empezó a desinfectar dejando de lado otras labores», aunque se ha mostrado satisfecho porque los futuros pliegos se adecuen a «situaciones de emergencia sanitaria». EFE









Yo no sé si se están cumpliendo todas las cláusulas del contrato de limpieza, pero sí que observé en las crudas semanas de duro confinamiento – lo poco que se podía ver – que todo estaba más limpio: no había papeles por el suelo, no se veían escupitajos, etc. Lo que sí aumentaron, al menos, lo que yo ví, fue la caca de perros sin recoger (no sé si sería dejadez de los «nuevos amos»). Lo que quiero decir es que esto demuestra que los guarros somos nosotros, la ciudadanía vitoriana, tan «educada», tan green…
P.D. ¡MORDAZA OBLIGATORIA PARA LOS ESCUPIDORES, YA!