Para mear y no echar gota. La última exageración de la Diputación Foral de Álava supera con creces las dos anteriores. Que ya eran difíciles de mejorar: Gastar 1,9 billones en un plan de turismo y 3,2 billones en deporte. Llega a su pantallas el IVA del 12.000 % que inventa y patenta la institución. ¡Es grotesco!.
Cada nota de prensa oficial es un sinvivir.
Ni 4%, ni 10%, ni 21%. Doce mil por ciento de IVA.
Lo que encarece el contrato de una manera brutal. Eso sí, mejoraría el récord de impuestos que ya tienen. Álava logrará en 2026 el récord de impuestos ¡3.252 millones!

Error monumental en contratación pública
Obviamente es un error. Con IVA del 21% el resultado sería 8.591 euros (el correcto). Es decir, 850.000 euros menos de lo publicado. Se les ha ido el punto de sitio y han añadido un cero. De hecho, el mismo documento aclara después que el IVA será del 21%.
Pero es otra más del despiste del Gabinete Ramiro González. Esta vez afecta al departamento de Equilibrio Territorial y Ordenación del Territorio, que dirige Laura Pérez Borinaga.
La Diputación del despiste
Lo de la Diputación Foral de Álava ya roza el esperpento. Después de inflar cifras millonarias en turismo y deporte, ahora nos regalan un nuevo récord:
Un contrato menor convertido en un monstruo presupuestario por culpa de un cero mal puesto.
No hablamos de un error tipográfico cualquiera. Hablamos de un documento oficial, de contratación pública, que debe ser la biblia de la transparencia y el rigor.
Chiste de barra de bar
Y que, en cambio, se convierte en un chiste contable digno de barra de bar. El mismo papel reconoce después que el IVA es del 21%, lo que deja en evidencia que alguien no revisa ni lo más básico antes de publicar.
Diputación es una caricatura
El problema no es solo el cero de más. El problema es la cadena de despistes que se acumulan en el gabinete de Ramiro González y que ahora salpican al departamento de Equilibrio Territorial y Ordenación del Territorio, dirigido por Laura Pérez Borinaga. ¿Quién supervisa? ¿Quién valida? ¿Quién responde cuando la administración se convierte en caricatura?
Disparate
Porque cada error erosiona la confianza ciudadana. Cada cifra disparatada alimenta la sensación de que la Diputación vive en un mundo paralelo, donde los números se inflan, los planes se anuncian a bombo y platillo y la fiscalización brilla por su ausencia.
La conclusión es clara: Menos despistes y más responsabilidad política. Porque si la Diputación no es capaz de cuadrar un contrato de 7.100 euros, ¿qué confianza puede generar en los grandes proyectos que afectan al futuro del territorio?
Álava necesita gestores serios, que sepan distinguir un cero de más antes de convertirlo en cachondeo público
Conclusión: Grotesco y ridículo
La Diputación Foral de Álava ha convertido la gestión pública en un sainete: un contrato menor inflado hasta un IVA del 12.000% es la prueba de que el gabinete de Ramiro González funciona sin rigor ni control. Una institución que valida documentos oficiales con errores grotescos que ridiculizan a la institución. Falta de seriedad que erosiona la confianza ciudadana y degrada la credibilidad de la institución alavesa.
A TODO ESTO, ¿DE QUÉ VA EL CONTRATO?
Se trata de la contratación de los trabajos de «Elaboración de una imagen continua de la primera edición de la cartografía a escala 1:5000 del Territorio Histórico de Álava (año 1970)», como contrato menor de servicios.
NOTA DE PRENSA OFICIAL:
GeoAraba ha incorporado la cartografía a escala 1:5.000 del año 1970, como mapa base en sus visualizadores. Esta cartografía histórica es una herramienta de gran utilidad para la ciudadanía interesada en estudiar la evolución del territorio.
A diferencia de las ortofotografías históricas, su principal valor añadido radica en la incorporación de textos y simbología. Esto ayuda a interpretar su contenido y la convierte en una fuente clave para identificar lugares y comprender mejor la realidad de Álava en aquella época.
Algunas de las curiosidades que se pueden observar están relacionadas con denominaciones históricas y la evolución en la toponimia de nuestros municipios, pueblos, parajes, ríos y demás elementos geográficos.
Así mismo, se pueden localizar núcleos de población hoy desaparecidos, como Otaza ubicada donde hoy se asienta el Aeropuerto de Vitoria. Identificar vías de comunicación con trazados desaparecidos o diferentes a los actuales, como el ferrocarril Vasco-Navarro y sus ramales, la carretera nacional radial N.R-I de Madrid a Irún atravesando Vitoria o el trazado en obras de la Circunvalación de Vitoria.
También es posible ubicar empresas y edificios emblemáticos hoy desaparecidos, como Azucarera Alavesa, Aranzabal S.A. o Ajuria S.A. donde hoy existen edificios, calles y parques de la ciudad.
Esta visión novedosa del territorio tiene su origen en un vuelo fotogramétrico realizado en el año 1968, a partir del cual se generó la primera cartografía a escala 1:5.000 de Álava del año 1970. Esta cartografía fue pionera en su momento, ya que la escala y la metodología utilizada permitieron recoger detalles del territorio que no se habían plasmado previamente en ninguna otra cartografía.
Se publicaron cerca de 500 hojas cartográficas que, a modo de gigantes piezas de puzle, cubrían y describían con gran detalle nuestro territorio. Partiendo de esos mapas, recientemente se ha llevado a cabo un meticuloso trabajo técnico para fusionar esas hojas y generar una cartografía continua de Álava que nos muestra cómo era nuestra geografía a principios de los años 70.
Con este nuevo mapa base disponible en los visualizadores de GeoAraba y utilizando el comparador de mapas o superponiendo la información publicada sobre múltiples temáticas, es posible analizar de un modo sencillo la transformación de nuestro territorio. Además, están disponibles para su descarga a través de la Geoteka las cerca de 500 hojas cartográficas originales.
La Diputación Foral de Álava anima a navegar por Álava y descubrir cómo era nuestro territorio en el año 1970.











Le habrán dejado a Ana del Val calcularlo con ayuda de Gorka Urtaran
Estos amamantados no solo es que ya no saben ni lo que hacen, es que ya no saben ni lo que escriben y, lo que es peor, ni lo leen antes de firmarlo.
¡En menudas manos estamos, qué pena de país!