Eran las 17,15 horas de la tarde del domingo y los espectadores se preparaban para ver la película infantil Ballerina en la sala 4 de los Yelmo en Vitoria.

Comenzaron los trailers previos y, en la mitad de la proyección, se estropeó la emisión. Justo cuando aparecía Gru. Tras unos minutos de espera, volvieron a la carga y ocurrió exactamente lo mismo. El personal del cine informaba que no había manera de arreglar el problema e instaba a los espectadores a abandonar la sala.

Hubo dos propuestas: devolución del dinero o incorporación a una nueva sala a la sesión de las 18,15 horas. En este segundo caso, sin garantía de sitio igual, puesto que ya había entradas vendidas.

LLega el caos

Con la salida de los espectadores, según los testigos presenciales, se armó el caos. Decenas de personas en los pasillos -con niños a tutiplén- que no sabían hacia donde dirigirse. Y aquí las distintas personalidades: los calmados, los resignados y los broncas.

Porque hubo gritos, protestas, malos modos…

Al final, quienes pudieron, volvieron a la segunda sala, aunque en algunos casos debieron sentarse en filas distintas y peor colocadas que las entradas iniciales.

Por tercera vez a ver los trailers y con una anécdota: los berrinches de algunos niños que ya se habían comido las «chuches» y que reclamaban a sus aitas nuevos cargamentos para iniciar la nueva sesión.

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