Vecinos de Judimendi han denunciado con una cacerolada la presencia permanente de la Policía durante las fiestas del barrio afectando, dicen, a los aspectos lúdicos. Un nutrido grupo de personas se han concentrado, muchos de ellos, con cacerolas en la mano.
«Las tradicionales fiestas de Judimendi están en peligro. La presencia y actuación, en nuestra opinión fuera de lugar y desproporcionada, de la policía municipal nos lleva a tal constatación. Parece que existe una decisión para acabar con las fiestas de Judimendi», dicen sus representantes.
Acusan a la «autoridad municipal» de presionar en el horario de cierre y txosnas, con un «horario restrictivo», el cual «se amplía sine die cuando del Azkena Rock, Festival de Jazz, Fiestas de la Blanca o Semana Santa se trata». A policías y al jefe, el alcalde.
Han elaborado cuatro protestas concretas:
– Agentes de la Policia Municipal personados in situ han obligado, bajo notificación de posible sanción administrativa, a diferentes comercios de hostelería quitar las barras de fuera de sus establecimientos, alegando falta de un permiso municipal en regla. Ésto no ocurría en las últimas dos décadas.
– Agentes de la Policia Municipal personados in situ han intimidado de forma chulesca y obligado a las vendedoras ambulantes dispuestas en el parque del Polvorin a retirar sus puestos.
– Agentes de la Policia Municipal personados in situ han obligado a cerrar las atracciones de feria en diferentes días.
– Agentes de la Policia Municipal han realizado mediante llamadas, notificaciones verbales y requerimientos un atosigante marcaje sobre la Comisión de fiestas.
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Pero … tenían permiso para colocar esas barras exteriores los hosteleros? y los vendedores ambulantes? qué hora límite para funcionamiento tenían las atracciones de feria? qué horario debía cumplir la verbena?
Ah! vale, que no tenían permiso, que las ferias y verbenas han cumplido el horario de finalización por primera vez en años.
Muchos vecinos estamos encantados con las fiestas desde año, ha existido la posibilidad de divertirse y también de descansar.
Parece que a unos cuantos, ¿vecinos, dicen?, lo que les molesta es que alguien les recuerde que hay que cumplir las normas, se esté o no en fiestas. Para hacer lo que les venga en gana, se les puede sugerir que monten su fiesta en el monte con las cabras.