Opinión Álvaro Martínez

Ya ha finalizado la séptima edición del Festival de Televisión de Vitoria (FESTVAL) y parece que llevan cincuenta ediciones. Brutal triunfo, una vez más, de Fiestras y compañía. El éxito llega con naturalidad, como si no pudiera ocurrir otra cosa, como si llevaran décadas organizándolo. Forma parte del paisaje vitoriano.

Lograrlo no es cuestión baladí. No queremos ni imaginar los miles de problemas que han tenido que solucionar en bambalinas durante estos días. Ninguno de ellos se ha visto. Y eso tiene un mérito inigualable.

Fiestras es ahora mismo uno de los personajes de Vitoria que más hacen por la ciudad. Merecido Celedón de Oro que recibirá en unos días.

El director del FesTVal es un hombre que siempre tiene una sonrisa en la cara. Incluso ante las ofensas que recibe. Y hace bien, porque en su talante está buscar soluciones a medio plazo.

Pero nosotros no nos callamos. Las cadenas de televisión Telecinco y Cuatro NO han presentado estrenos en la capital alavesa. Por segundo año consecutivo.

El Grupo Mediaset España ha pasado olímpicamente de Vitoria. Y ha conseguido dos cosas: desaparecer del mapa frente a cadenas que apostaban con fuerza y que salían a diario en decenas de medios de comunicación, y en segundo lugar, que casi nadie se entere que no han venido. Y eso es preocupante para ellos, puesto que la indiferencia es el peor resultado en un negocio donde el protagonismo es la clave del éxito.

Aunque los grandes perjudicados son ellos, aquí no olvidamos. Y aun así, triunfo brutal. No nos hacen falta.

Ahora toca aumentar el presupuesto. Y en eso las instituciones tienen mucho que decir.

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