foto irekia

Iñigo Urkullu ha salido reforzado de estos atípicos comicios vascos en los que los electores han respaldado su proyecto marcado por la gestión y la experiencia como aval para reeditar un gobierno de coalición con el PSE-EE que ya con mayoría en el Parlamento haga frente a los retos económicos y sociales derivados de la pandemia.

La suma de los escaños obtenidos por su partido y por los socialistas, con quienes comparte gobierno en las principales instituciones autonómicas, permite que esta fórmula vuelva a repetirse en Euskadi tras unos comicios marcados por las medidas de prevención frente a la covid-19.

Urkullu ha recibido una vez más el apoyo mayoritario de la población, que no le ha pasado factura por las situaciones complicadas que han salpicado su mandato, como la condena del que fuera uno de los dirigentes del PNV alavés, Alfredo de Miguel, las presuntas irregularidades en las oposiciones del Servicio Vasco de Salud, y el derrumbe del vertedero de Zaldibar (Bizkaia), en el que permanecen sepultados dos operarios.

El ya lehendakari en funciones no se ha salido del guión durante una campaña marcada por la incidencia del coronavirus, en la que ha mantenido aún más si cabe el talante moderado, serio y respetuoso con el adversario político que le caracteriza y se ha centrado en reivindicar la gestión de su gobierno como aval para liderar el trabajo en común de instituciones y partidos y hacer frente al complicado escenario que deja en Euskadi la covid-19.

Urkullu encara su tercer mandato con la misma fórmula con la que ha desarrollado los dos anteriores, el diálogo y la búsqueda de acuerdos entre los vascos y con el Gobierno central, convencido de que con su partido al frente de las instituciones autonómicas el País Vasco encabezará la salida de la crisis.

Nacido en Alonsotegi (Bizkaia) en 1961, Urkullu es diplomado en Magisterio, está casado y tiene tres hijos. Metódico y dialogante, ha mantenido también en campaña un discurso sin excesos verbales y siempre sin perder su seriedad.

Su carácter familiar le ha llevado a ser el primer lehendakari en no residir de manera permanente en Ajuria Enea, en Vitoria, y a regresar a su domicilio de Durango (Bizkaia) para dedicar más tiempo a los suyos.

Antes de acceder por primera vez a presidir Euskadi en 2012, cuando recuperó la Lehendakaritza para el PNV tras tres años y medio de gobierno socialista, había desarrollado toda su carrera política relacionada con la vida interna del PNV, aunque fue parlamentario autonómico entre 1994 y 2007.

Hasta entonces su único cargo público ejecutivo fue el de director de Juventud de la Diputación de Bizkaia entre 1987 y 1994, y en el Parlamento Vasco su principal labor fue presidir la comisión de Derechos Humanos entre 1999 y 2007, las legislaturas en las que Juan José Ibarretxe fue lehendakari, y en las que esa comisión elaboró la declaración de reconocimiento a las víctimas del terrorismo.

A los 23 años, en 1984, ya era miembro de la ejecutiva del PNV en Bizkaia, en la que permaneció de forma prácticamente ininterrumpida hasta 2007. Desde que empezó en política formó parte del grupo de jóvenes cuadros del PNV de Bizkaia, llamados entonces «jobuvis» (acrónimo de jóvenes burukides vizcaínos) que fue tomando el mando del partido en este territorio.

Urkullu accedió a la presidencia nacional del PNV en diciembre de 2007, cuando fue el candidato de consenso entre los dos sectores del partido tras el abandono de la política de su antecesor, Josu Jon Imaz.

Dejó la dirección del Partido Nacionalista Vasco en 2012 para ser lehendakari, cargo que, previsiblemente ejercerá por tercer mandato consecutivo en los próximos cuatro años, por primera vez con mayoría absoluta. EFE


Compartir

Dejar respuesta