Las próximas elecciones autonómicas vascas serán las más reñidas en mucho tiempo debido al ascenso de EH Bildu en los últimos años, hasta llegar a disputar el triunfo a un PNV en retroceso.

EH Bildu no ha parado de crecer electoralmente desde que acabó el terrorismo de ETA y apostó por la vía institucional, una estrategia que ha redoblado al priorizar las cuestiones sociales de izquierda sobre las soberanistas y apostar por candidatos jóvenes.

Así, en las pasadas elecciones municipales de mayo la coalición abertzale se quedó a menos de 3 puntos del PNV (32,27 frente al 29,74 % de votos, aunque en la urna para las Juntas el PNV subió al 35,1 %) y en las generales de julio empataron (el PNV con el 24,13 y Bildu con el 24,03 %).

Esa tendencia alcista sigue según reflejan las últimas encuestas publicadas, que pronostican un empate o una victoria por muy poca diferencia entre ambos.

La lucha más reñida será en Álava, donde el escaño es más «barato», al elegir los mismos 25 parlamentarios pese a tener cuatro veces menos población que Bizkaia y casi un tercio de la de Gipuzkoa, y los cuatro grandes partidos están más igualados aunque las encuestas dan la victoria a Bildu, mientras que Bizkaia es un territorio claro del PNV y en Gipuzkoa Bildu parte con ventaja sobre el PNV.

La campaña se espera que sea «tranquila» y «vasca», con muy poca incidencia de la pugna estatal PSOE-PP, y hasta ahora el adelanto electoral en Cataluña no ha alterado la estrategia de los partidos vascos, centrados en cuestiones del día a día (sanidad, vivienda, empleo…) y con pocas referencias a la soberanía por parte de las fuerzas abertzales.

Además, en Bizkaia el inicio de campaña de los partidos se convertirá en una cuestión ‘menor’ frente a la final de Copa que disputará el Athletic el 6 de abril (segundo día de campaña), sobre todo si gana y se saca la gabarra 40 años después y hay una semana de festejos.

Las encuestas apuntan a una alta abstención, del entorno del 40 por ciento (como en las municipales del pasado año), y un elevado número de indecisos (20 %), lo que se cree que beneficia a EH Bildu por tener el electorado más activado y leal, mientras que el PNV tiene más votantes ‘flotantes’ que puedan quedarse en la abstención o ir a otras formaciones.

En las elecciones vascas de las últimas décadas la abstención ha sido ligeramente superior al 35 % (en las de 2020 alcanzó casi el 50 % al celebrarse en julio por la pandemia) e históricamente siempre es mayor que en las elecciones generales (donde se da la mayor participación)

Los candidatos, jóvenes y hombres

Imanol Pradales (Santurtzi, 48 años) fue alumno en la ikastola de Urkullu, al que sustituye como candidato del PNV, con un perfil político muy similar al del lehendakari, de seriedad y gestión, que ha desarrollado en la Diputación de Bizkaia en las áreas de Infraestructuras y Promoción Económica, aunque es doctor en Ciencias Políticas.

Pello Otxandiano (Otxandio, 40 años) es doctor en Ingeniería de Telecomunicaciones y es el estratega e ideólogo de EH Bildu en los últimos años. Sin ocupar cargos públicos (fue concejal de su pueblo la legislatura 2011-2015) ha sido uno de los rostros visibles de EH Bildu a la hora de presentar los proyectos políticos de la coalición.

Eneko Andueza (Eibar, 44 años) es licenciado en Ciencias Políticas y ha tenido una rápida y bien planificada carrera en el PSE-EE, pasando en poco años de concejal a portavoz en las Juntas de Gipuzkoa y después en el Parlamento vasco, a la vez que ascendió a secretario general de los socialistas guipuzcoanos y en noviembre de 2021 del PSE-EE, con dos años y medio de tiempo para lanzar su candidatura a lehendakari.

Javier De Andrés (Vitoria, 56 años), que comenzó como periodista en el PP con Ramón Rabanera, fue diputado general de Álava entre 2011 y 2015, también ganó las elecciones forales de 2007 pero no pudo gobernar, y delegado del Gobierno en el País Vasco entre 2016 y 2018. Ahora es diputado en el Congreso y desde noviembre pasado el presidente del PP vasco.

Miren Gorrotxategi (Abadiño, 56 años) es la única candidata a lehendakari que repite. Profesora universitaria de Derecho Constitucional, es parlamentaria vasca y antes fue senadora y diputada, entre 2016 y 2020, y forma parte de la dirección de Podemos Euskadi desde su fundación.

Alba García (Bilbao, 35 años) es una joven sicóloga que trabajaba en Podemos Euskadi hasta su fichaje por Sumar y nunca ha ocupado un cargo público, aunque fue número 3 de la lista para Bilbao en las elecciones municipales del pasado mayo, pero no salió elegida concejala.

Amaia Martínez (Vitoria, 55 años) es parlamentaria por Álava y repetirá como cabeza de lista de Vox, que no designa candidata a lehendakari. Licenciada en Periodismo, regentaba la armería familiar antes de entrar en política.

Los pactos de gobierno y las estrategias electorales

Con los ajustados resultados que se prevén, los pactos postelectorales centran la campaña, sobre todo con la propuesta de Bildu de que gobierne la fuerza ‘progresista’ -incluyendo al PNV en este grupo- más votada, con pactos con el resto, como en Navarra y Pamplona.

Sin embargo, el socialista Eneko Andueza ha reiterado, incluso antes de que Otxandiano hiciera esa propuesta, que no hará lehendakari, ni siquiera con la abstención, a un candidato de EH Bildu, y tanto PSE-EE, luego ratificado por el PSOE, como PNV apuestan por reeditar su coalición, aunque Andueza avise de una posible alianza entre formaciones nacionalistas para impulsar un proceso independentista.

Por su parte, el Partido Popular vuelve a presentarse como la única alternativa al multipartito ‘sanchista’, que conforman PSE, PNV, Bildu y Sumar/Podemos, y aspira a mejorar sus resultados (tiene 6 parlamentarios y las encuestas le dan una ligera subida) para ser decisivo y condicionar al PNV para que haga una política más liberal.

El espacio a la izquierda de los socialistas afronta las elecciones con unas malas perspectivas, en retroceso desde hace años, que han empeorado al presentarse por separado, por una parte Sumar con Ezker Anitza-IU y Equo-Berdeak y por la otra, Podemos y el partido de Juantxo López de Uralde. Su oferta es garantizar un gobierno de izquierdas sin el PNV, pero ni Bildu ni los socialistas se lo plantean.

La última formación con representación en el Parlamento vasco es Vox, cuyo objetivo se volver a conseguir el escaño por Álava que tiene con Amaia Martínez. EFE



Dejar respuesta