Corría el año 1955 y Mendizorroza acogía un amistoso entre Alavés y Osasuna que, con el paso del tiempo, ha quedado como una estampa de hermanamiento entre dos clubes llamados a admirarse incluso en la rivalidad.
Aquel encuentro, hoy recuperado en imágenes, refleja un fútbol de otra época: camisetas clásicas, gestos nobles y un ambiente que simbolizaba la cercanía entre dos aficiones que compartían esfuerzo, humildad y pasión por el juego.
FOTOGRAFIAS (photo araba):

















