El Boletín Oficial de Álava declara desierta «la comisión de servicios del puesto de subdirector/a técnico/a del área de personas mayores«. Un puesto que califica de urgente el Instituto Foral de Bienestar Social.
«Finalizado el plazo de recepción de solicitudes, no habiéndose presentado ninguna solicitud que cumpla todos los requisitos exigidos en la convocatoria».
La institución habla de «necesidad» en cubrir el puesto «urgente e inaplazables».
Así que vuelve a convocarlo y recuerda que la Ley «establece que el personal funcionario, en los casos de urgente e inaplazable necesidad, podrá ser asignado en comisión de servicios, con reserva de puesto de trabajo, al desempeño de puestos propios de su cuerpo, escala, agrupación profesional sin requisito de titulación, grupo profesional, o a la realización de funciones distintas de las específicas del puesto al que estén adscritos».
Importe complemento específico: 52.944,21 euros.
EDITORIAL
¿Qué sentido tiene declarar una necesidad urgente si el sistema no es capaz de cubrirla?
En el ámbito de atención a personas mayores, donde la sensibilidad y la eficacia deberían ser prioritarias, la burocracia no puede permitirse el lujo de quedarse sin dirección técnica por falta de candidatos.
El Boletín Oficial de Álava lo grita como si fuera un incendio en la plaza: “¡Se necesita subdirector técnico de mayores ya!”. Pero cuando llega la hora de apuntarse, silencio absoluto. Ni un alma.
La paradoja es grotesca: cuando la minuta de abogados baja, se encienden todas las alarmas, se cita el artículo 149 y se exige justificación. Pero cuando un puesto clave para el bienestar social queda vacío, la solución es repetir convocatoria y rezar.
El resultado es un sainete burocrático:
- Urgente, pero nadie se presenta.
- Inaplazable, pero se aplaza.
- Necesario, pero desierto.
La institución parece atrapada en un bucle kafkiano donde lo necesario paraliza.








Con nuestra pesadilla Urtaran todo es peor de lo posible.
Sería interesante saber porque no se presenta nadie. El Sr Gonzalez y el Sr Urtaran igual tienen algo que ver
Ningún usuari@, trabajador ni familia ha echado de menos su ausencia, es un puesto figurativo, las residencias sólo funcionan por el equipo auxiliar/enfermera, amén de cocineros, limpieza, fisio… Pero en absoluto por cargos directivos, trabajo en una residencia del Foral, y los 2 meses que no hay supervisión en verano, el mes de navidad, el mes de semana santa, todos los fines de semana y todos los puentes que no hay , supervisoras, ni director, ni nada de nada, el trabajo sale igual o mejor, al final tenemos un jefe/jefa por currela, al que exprimen, menos jefes más currelas, la atención sería de más calidad y no se despilfarraría nuestro dinero.
Sin ánimo de menospreciar ningun puesto de trabajo. Como trabajadora del IFBS, no he percibido en mi trabajo, el cual se desarrolla en el cuidado directo a usuari@s y contacto con las familias, esta ausencia tan fatal y catastrófica.
Lo que sí que percibimos día a día, es la falta de personal que hay (todavía no he oído hablar de por qué hemos llegado a este punto, y mucho menos de un mínimo de autocrítica…).
También percibimos como se nos exige sacar el trabajo adelante, con menos personal, como que aquí no pasa nada, dando una imagen de calidad del cuidado, que en numerosas ocasiones es imposible ofrecer, pero mientras parezca que lo hacemos…
Echo en falta, un poco de atención desde arriba a las personas mayores, cuando explicamos que no están siendo tratados como deberían, eso sí .. planteamos modelos de cuidado que serían el sumun de la atención de personas mayores, pero tal y como están las cosas, y con las herramientas que nos dan, no estamos en condiciones ni de plantearnos ni de que nos exijan….
En fin, cada un@ siente unas faltas como urgentes, inaplazables y necesarias de manera diferente…
Tanto trabajadoras como familiares llevamos años diciendo que la calidad asistencial que se da, tanto en centros privados, como en públicos y concertados, no es la que lxs residentes se merecen.
Mucho jefe y poco indio.
Igual si se reducen los mandos intermedios, y ese dinero se utiliza para aumentar las plantillas y por consiguiente la calidad asistencial, el que se queden esos puestos vacantes seria algo muy positivo.
El sr urtaran esta para salir en la foto. En su mundo y pendiente de su nómina. Los familiares y usuarios no le importan lo más mínimo. En el último año he solicitado reunirme con él tres veces y sigo esperando a que se digne escuchar nuestros problemas, para que sepa cual es su trabajo de una vez.
Poca calidad asistencial, y no porque los trabajadore@ no queramos, sino porque los mandamas no se implican nada…
Demasiado jefecillo, elegido al dedillo