OPINIÓN: El diputado general de Álava, Ramiro González, ha dicho que es una «ventana de oportunidad y de esperanza» la prórroga hasta el próximo viernes del periodo de consultas del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de Tubos Reunidos.
Eso sí, continúa sin hacer propuesta concreta alguna. Parece que se ha puesto a ver una serie de Netflix en televisión para observar qué pasa.
La prórroga del periodo de consultas del ERE de Tubos Reunidos puede ser, como dice Ramiro González, una “ventana de oportunidad”, pero lo cierto es que la Diputación sigue sin poner sobre la mesa una propuesta concreta que contribuya a desbloquear la situación.
Mientras 301 trabajadores ven peligrar su empleo y la acería de Amurrio encara un posible cierre, el diputado general se limita a celebrar que la negociación continúe, como si el simple paso del tiempo fuera una estrategia. La sensación es que el Gobierno foral observa el proceso desde la barrera, confiando en que la empresa y el comité resuelvan lo que exige liderazgo institucional.
Hablar de diálogo social, de un socio industrial o de un nuevo plan comercial suena bien, pero sin acciones tangibles esas palabras se quedan en un guion repetido. Cada día que pasa, como reconoce el propio González, la solución es más difícil, y aun así no se percibe la urgencia que la situación requiere. La plantilla necesita certezas, no declaraciones genéricas. Mantener abierta la negociación es positivo, sí, pero lo verdaderamente decisivo sería que las instituciones asumieran un papel activo y no meramente contemplativo en un conflicto que afecta al corazón industrial de Álava.
El ERE contempla el despido de 301 trabajadores, 274 de ellos de la planta alavesa de Amurrio, donde también se prevé el cierre de la acería.
DECLARACIONES HUMO DE HOY
El diputado general ha dicho que la continuidad de Tubos Reunidos «como una gran empresa industrial de Aiaraldea y de Álava pasa por el diálogo social, por la redención de la deuda, por un socio industrial, por un proyecto de futuro y por un nuevo plan comercial». Pero él, no ha propuesto nada que lidere desde Diputación.
«Pasa por todo esto y hay que encajar todas estas piezas, y hay que hacerlo con la mayor celeridad posible, porque cada día que pasa es más difícil que esta situación tenga la solución que queremos», ha sentenciado.
El diputado general ha concluido que ante esta situación mantener abierta «la vía de la negociación» le parece «muy positivo».
Gritos de «dirección, dimisión», a las puertas de las oficinas de Tubos Reunidos en Bilbao
EFE.- Trabajadores de Tubos Reunidos de la planta de Amurrio (Álava), de nuevo en huelga por los despidos anunciados, han trasladado su enfado a las oficinas de la empresa en el centro de Bilbao y, entre gritos de «dirección, dimisión», han llegado a ocupar la planta en la que se ubican hasta que ha aparecido la Ertzaintza.
Los operarios se han dado cita a las 10:00 horas frente al edificio que acoge las oficinas de la empresa, en la calle Máximo Agirre, un día después de la que iba a ser la última reunión de la mesa negociadora dentro del período de consultas del Expediente de Regulación de Empleo -ERE- presentado, que plantea 301 despidos en Tubos Reunidos, 274 en la planta de Amurrio (Álava) y de 27 en Trapagaran (Bizkaia).
En esa reunión, en la que la dirección mejoró su última propuesta económica, empresa y comité acordaron prorrogar hasta el viernes la negociación del expediente.
La votación para acordar la prórroga dividió a los sindicatos al votar seis delegados en contra y siete a favor, los de UGT, CCOO y también los dos de ELA procedentes de la planta vizcaína de Trapagaran, desmarcándose en este caso del criterio de sus compañeros de Amurrio.
Los sindicatos han venido manteniendo la postura común de no ver razones que justifiquen los despidos y el cierre de la acería de la planta de Amurrio.
Los trabajadores han vuelto a exteriorizar su enfado en su protesta de este martes en Bilbao, que han prolongado durante unas dos horas ante el edificio de oficinas de Tubos Reunidos.
Un grupo de trabajadores han accedido y ocupado la planta en la que se ubican las oficinas, que permanecían cerradas, y han pegado pegatinas y realizado alguna pintada en contra de los despidos.
Pasada cerca de media hora, los operarios han abandonado el edificio tranquilamente tras llegar efectivos de la Ertzaintza y se han concentrado junto al resto de sus compañeros frente al inmueble, mientras a sus puertas se apostaban agentes de la Policía Autónoma Vasca.
Otros agentes han cortado algunos accesos al tráfico en las inmediaciones, mientras los trabajadores continuaban con su protesta, en ocasiones en forma de sentada, entre gritos, pitidos y lanzamiento de petardos.
En las cercanías, también han hecho acto de presencia efectivos de los antidisturbios de la Ertzaintza, sin que se hayan registrado incidentes.
Entre los trabajadores, admiten que la división sindical manifestada ayer no les favorece.
El delegado de LAB en la planta de Amurrio Oier Bidaurratzaga ha explicado que tendrán que analizar «qué base jurídica» tiene que «en el último momento», «dos minutos antes de una votación», uno de los delegados de ELA en la planta de Trapagaran, que no asistió a la reunión de ayer con la empresa, votase «por whatsapp», decantando el resultado a favor de prorrogar la negociación.
«Están pasando cosas muy raras», ha indicado, a su vez, el delegado de ESK Gorka Abascal, quien ha considerado que ha sido «una maniobra» de la empresa «para llevarnos a este punto de división» el hecho de «meter a dos centros de trabajo en un proceso cuando en uno de ellos -el de Trápaga- no se ha llegado al mínimo para un proceso de despido colectivo individual».
Según ha avisado, «no vamos a aceptar que un centro de trabajo» que está menos afectado por el ERE «vote lo que pasa en un centro que está gravemente afectado» como es el de Amurrio.






