La polémica ruta de la barredora en Vitoria
ajena a la información

Nuevo capítulo de los misterios urbanos de Vitoria. Una barredora municipal ha sido avistada atravesando la zona de los pintores a primera hora de la mañana, no para limpiarlo, sino para dirigirse a otro destino. Una escena tan habitual que algunos vecinos ya la consideran una ruta turística oficial.

Según relatan residentes de la zona, el problema no es que no limpie. El problema es que circula por ahí, haciendo un ruido capaz de competir con un terremoto.

QUEJA VECINAL

«¿No puede ir por otro sitio?», se preguntan quienes viven junto a la ruta de peregrinación de la máquina. La proximidad de las ventanas convierte cada trayecto en una experiencia inmersiva de vibración y sobresalto matutino.

PARADOJA

La situación deja una curiosa paradoja ciudadana. Mientras algunos barrios denuncian que las barredoras apenas aparecen por sus calles, otros acumulan quejas porque pasan demasiado… aunque sea de camino a limpiar en otro lugar.

Los expertos en convivencia urbana estudian ya este extraño fenómeno: la misma barredora consigue generar protestas por ausencia y por exceso. Un logro que pocas políticas públicas pueden exhibir.

Entre tanto, los vecinos piden una solución sencilla: mantener la limpieza sin convertir cada amanecer en una prueba sísmica. Porque una cosa es tener la ciudad limpia y otra descubrir, café en mano, que la barredora acaba de pasar por debajo de tu ventana rumbo a otro barrio.

Al final, la barredora ha conseguido algo impensable: unir a toda la ciudad. Unos quieren que venga. Otros quieren que se vaya.

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