La calle Roncesvalles, de Vitoria-Gasteiz, se ha convertido en un escenario incómodo para vecinos y comerciantes. La presencia masiva de estorninos en los árboles está generando una situación que muchos califican de insostenible: suciedad, ruido y riesgo sanitario.

No es la primera vez:

“No se puede ni sentarse”

Los bancos, pavimentos y fachadas están cubiertos de excrementos, lo que impide el uso del mobiliario urbano y provoca un olor constante. “Es imposible disfrutar del paseo, los bancos están inutilizables y el suelo resbala”, lamenta una vecina. A ello se suma la contaminación acústica: los chillidos de las aves al amanecer y al anochecer son tan intensos que impiden el descanso.

Petición formal al Ayuntamiento

La vecina ha trasladado una solicitud al Buzón Ciudadano, reclamando medidas disuasorias o de control —como sistemas acústicos, visuales o poda selectiva— y un refuerzo en la limpieza. “Entendemos que son parte de la fauna urbana, pero la concentración actual supera lo tolerable”, señala.

Respuesta municipal

El Ayuntamiento ha confirmado que los servicios técnicos acudirán al lugar para valorar la situación y decidir las actuaciones necesarias, agradeciendo la colaboración ciudadana.

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