EH Bildu ha pactado con el Gobierno Foral de Álava (PNV y PSE) que se cobre el peaje de la autopista Vitoria-Bilbao, que podría ser gratis desde este mes de noviembre, ya que acaba la concesión y no hay obligatoriedad de sacar dinero a los viajeros.
Es una decisión que se toma en Diputación y que ya tiene fumata blanca: seguir asando a los ciudadanos, que llevan pagando años y años la concesión.
DOS AÑOS MISMOS PRECIOS
Bildu ha pactado mantener durante dos años la rebaja del 70 % en los peajes de la AP-68 y la bonificación en la misma proporción a los usuarios de Aiaraldea que usen esta vía para desplazarse a Bizkaia.
En ese lapso de dos años se avanzará en un nuevo sistema de cobro para vías de alta capacidad que incluya una tarifa plana, precios progresivos según la frecuencia de uso, una tarifa máxima mensual en trayectos de otros territorios históricos y precios diferenciados en función de la renta.
El diputado foral de Movilidad Sostenible e Infraestructuras Viarias, Jon Nogales, detalló ayer el proyecto de norma foral que regulará el nuevo sistema de pago para vías de alta capacidad. La norma se aplicará en primer lugar en el tramo alavés la AP-68 a partir del 11 de noviembre, cuando la Diputación asuma su gestión.
Las tarifas se regularán en un próximo decreto foral que contempla abaratar un 70 % el peaje para los turismos y un 50 % para los vehículos pesados. Nogales anunció además bonificaciones también del 70 % para conductores alaveses que usan de manera frecuente el tramo vizcaíno de la AP-68.
EH Bildu ha anunciado este viernes que esas tarifas reducidas se «congelarán durante dos años» mientras se diseña un nuevo sistema de cobro que no esté «sujeto a la premura por el fin de la concesión» de la autopista.
En su opinión, el sistema de bonificaciones para el tramo vizcaíno «no es una solución que deba mantenerse para siempre» y propone que Bizkaia y Araba «establezcan un sistema integrado que permita un tratamiento específico para los movimientos de entrada y salida desde Aiaraldea».
La coalición soberanista también plantea que el 3 % de los ingresos obtenidos con los peajes se destinen a sufragar el transporte público. Con esta medida «en menos de un año», ha asegurado, habrá dinero para ampliar las frecuencias de Alavabus, mejorar el sistema de tarificación o implantar marquesinas en los pueblos.







