El nuevo carril bici de la Avenida en Vitoria se ha convertido en una especie de parque temático del bote y del rebote.
Antes había contenedores, bolardos y mil obstáculos; ahora hay un asfalto que parece la superficie lunar.
Las bicis pasan por allí y los ciclistas van saltando como si estuvieran haciendo crossfit aéreo. Cada pedalada es una sorpresa y cada bache, una experiencia espiritual.
La situación es tan absurda que cualquier día veremos a alguien salir despedido y aterrizar directamente en la parada del autobús.
Un asfaltado en condiciones, por favor, que esto ya no es un carril bici: es un simulador de terremotos. Y ojo, que adjuntan foto en el Buzón Ciudadan… por si alguien duda de que en Vitoria también tenemos nuestras montañas, pero en horizontal.











Está en el nivel medio de la urbanización de este ayuntamiento…
Todavía los hay mas grandes y muuuucho más grandes.
Pero porqué hay calles que se levantan 3 y 4 veces y otras ni caso, toda la avenida del zadorra está tremenda, han puesto unos parches y poco más…..eso sí un buen radar, otro tema que no entiendo es porqué no se limpian los grafitis, da una imagen de dejadez que da pena
Está toda Vitoria para asfaltar…., se asfaltan todos los años y no dura nada. Quizás el asfalto que se echa, no es el adecuado… Se debería además de retirar lo viejo adecuar las tierras de debajo para que echado el nuevo asfalto dure sin haber baches, hundimientos….
Si lo hacen bien no tienen trabajo.
Peor está la calle Barratxi para las bicis y los polígonos industriales en general.De la Avenida lo peor es que hay que bajar y subir de la acera continuamente
Pues está acorde con el nivel general que están ofreciendo los que dirigen el designio del ayuntamiento. Votamos mierda pues está todo hecho una mierda
pero como puede haberse estropeado tanto si apenas se utiliza por los ciclistas?
Están dejando una ciudad de bonita.
El nivel de chapuza es de sobresaliente.
Se hacen obras y reformas que no se vigilan, finalizan para salir en la foto y quedar como que trabajan para los ciudadanos. Con sus sonrisas de lobos nos mean encima y dicen que está lloviendo.
En obispo Ballester pasa lo mismo, sacan los coches al medio y el asfalto que dejan es de miedo.