OPINIÓN: Hay veces en que el fútbol necesita justicia poética. Y este final de mercado es una de ellas. Porque mientras algunos llevan años usando a Sergio Fernández como diana para descargar sus frustraciones y ahorrar en terapias, hoy toca decirlo alto, claro y sin matices: lo que ha hecho el director deportivo del Alavés es de DIEZ. Y cuando algo es de diez, se dice y punto.
Ya lo intuíamos el 15 de agosto: Fichajes prometedores y salidas prescindibles
Cuatro fichajes y cero fugas estelares: la virtud del equilibrio
El Alavés ha incorporado a Koski, Valentini, Miguel y Mikel. La menor cifra de fichajes en años, y eso es una virtud si cumples con la segunda parte de mantener a los mejores. Cuatro piezas nuevas, cuatro perfiles útiles, cuatro movimientos que refuerzan sin romper nada.
Pero lo verdaderamente grande no está ahí. Lo grande está en que el club ha retenido a sus figuras: Boyé, Toni, Sivera, Blanco y Ángel. Cinco jugadores que cualquier club de media tabla habría perdido. Cinco jugadores que aquí siguen.
El Alavés y Antonio Blanco firman lealtad ¡Siguen juntitosssss!
Veredicto: 10. Eso no es casualidad. Eso es gestión, firmeza y convicción.
Un club humilde, un mercado cruel
Muchos hablan sin saber. Muchos exigen como si el Alavés tuviera el presupuesto de otros. Muchos creen que esto es un videojuego donde fichas lo que quieres y ya está. La realidad es otra: El Alavés es un club humilde, con recursos humildes, donde cada operación es un juego de Tetris: las piezas tienen que encajar, el timing importa, y no siempre aparece en pantalla la pieza que deseas. Y en ese tablero, Sergio Fernández ha jugado una partida perfecta.
El mérito de aguantar cuando otros se rompen
Ha aguantado presiones. Ha negociado con clubes más grandes, con agentes fuertes, con ofertas que venían a desestabilizar. Ha soportado críticas injustas, exageradas y repetitivas de quienes creen que el fútbol es magia y no trabajo.
Y aun así, ha obtenido un resultado brillante: una plantilla consolidada, competitiva y reconocible, que disfruta hoy… y que sufrirá mañana, porque esto es el Alavés, y aquí nada es fácil. Pero la alegría de estas jornadas no nos la quita nadie.
La ovación es para él
En Mendizorroza aplaudiremos a Blanco, a Boyé, a Toni, a Sivera, a Ángel… Pero que nadie se equivoque: la ovación silenciosa, la que no se ve pero sostiene al equipo, es hoy para Sergio Fernández. Porque este mercado lo ha ganado él. Porque este proyecto lo ha protegido él. Porque este Alavés, hoy respira fuerte.
En un club que vive a pulmón y a corazón, ha demostrado que la grandeza no siempre se mide en millones, sino en convicción. Ha sostenido al Alavés cuando más fácil era soltarlo. Este mercado también lleva su nombre.


